lunes, 26 de enero de 2026

HOMENAJE A DANIEL JOHSTON "Fotomatón Bar", Madrid 22-1-2026

Jueves de culto en el Fotomatón: homenaje a Daniel Johnston

Este jueves el Fotomatón bar volvió a demostrar por qué no es solo un local, sino una casa. Nuestra casa. Un refugio donde la música no se consume, se comparte; donde el underground no es una etiqueta, sino una forma de estar en el mundo. Allí tuvo lugar el homenaje a Daniel Johnston, figura de culto del underground, artista inclasificable cuya influencia fue filtrándose lentamente hacia otras corrientes musicales, casi sin hacer ruido, como hacen las cosas verdaderamente importantes.

Daniel Johnston nunca fue para todo el mundo. Su arte, marcado por una honestidad radical, desarmante, a veces incómoda, no buscaba agradar ni encajar. Y quizá por eso caló tan hondo en otros artistas. Porque en su fragilidad había verdad, y en su sencillez, una profundidad que sigue resonando décadas después. El espíritu de Johnston estuvo muy presente durante toda la noche: en las canciones, en las miradas cómplices, en el respeto absoluto con el que se abordó su legado.

El evento consiguió algo difícil de lograr hoy en día: reunir a toda la parroquia indie alrededor de un homenaje sincero, sin postureo ni titulares. No el indie de escaparate, ni el de grandes festivales, sino el esencial, el auténtico underground. Ese que sobrevive en salas pequeñas, en proyectos personales, en canciones hechas más por necesidad que por ambición.

El elenco fue, sencillamente, increíble.
Ángela (Lois Casino), Cosmen, Gonzalo (Nadadora), Javi (La Perfecta Moment), Miedo, Miguel L. Breñas, Nacho García y su ukelele, Natalia (Srta. Trueno Negro), Olaya (Axolotes), Rober (Fikasound), Sandra (Fotomatón), Santi (Capitán Sunrise), Trento… y a los platos, DJ Starluxe. Cada uno aportó su mirada, su sensibilidad y su manera de entender a Johnston, construyendo un homenaje colectivo, diverso y profundamente honesto.

El Fotomatón se quedó pequeño. El calor, el murmullo, la cercanía… todo formaba parte de algo especial. Pero lo vivido esa noche no se mide en metros cuadrados. Se mide en emoción, en memoria compartida, en la sensación de haber sido parte de algo irrepetible.

Mención especial merece Sandra Fotomatón, que hizo un enorme esfuerzo organizativo para que todo esto fuera posible. Y mereció la pena. Vaya si la mereció. Porque hubo noches que se quedan grabadas para siempre, y esta fue una de ellas. Una noche para recordar, para agradecer y para reafirmar que, mientras existan lugares como el Fotomatón y personas dispuestas a cuidar estas cosas, el underground seguirá muy vivo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

ENTREVISTA LA MERIENDA CON MONTE VENTURA

𝐌𝐨𝐧𝐭𝐞 𝐕𝐞𝐧𝐭𝐮𝐫𝐚: 𝐥𝐥𝐞𝐠𝐚𝐫 “𝐚 𝐭𝐢𝐞𝐦𝐩𝐨 𝐝𝐞 𝐧𝐚𝐝𝐚” 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐝𝐞𝐜𝐢𝐫𝐥𝐨 𝐭𝐨𝐝𝐨 Monte Ventura publicará el próximo ...