The Man From Delmonte: un regreso tardío, elegante y con alma
Treinta y seis años después de su último lanzamiento oficial, The Man From Delmonte regresan por fin con un nuevo LP, que en realidad se convierte en su primer álbum de estudio. Un regreso inevitablemente cargado de expectativas y de cierto vértigo: ¿podía esta banda, tan querida por el indie británico de finales de los 80, conservar la magia pasada tanto tiempo después?
La respuesta es afirmativa, aunque desde la madurez. Aquí ya no está la exuberancia juvenil de clásicos como The Good Things In Life o el jangle pop luminoso de My Love Is Like A Gift You Can’t Return, pero sí permanece intacto el encanto del grupo y, sobre todo, el talento compositivo de Mike West: letras brillantes, sensibilidad melódica y un don natural para escribir canciones memorables.
El reciente single Believe Me lo demuestra con una elegancia inesperada, combinando arreglos de aire clásico con una letra conmovedora y directa. En otros momentos, el disco recupera destellos del espíritu original del grupo, como el aire playero de Pink, la energía pop de Monday Morning After o el guiño power-pop de Every Time. Pero el álbum brilla especialmente cuando se adentra en territorios más reposados y reflexivos, con canciones como Ugly Part Of Town, Better Things o Spanish Town, que evocan a referentes como Lloyd Cole, The Go-Betweens o Mike Cooley.
El punto álgido llega con The International, una pieza profundamente nostálgica que mira a los años de formación, a los conciertos baratos, la amistad y la música como refugio. Un relato sencillo y emotivo que conecta con cualquiera que haya vivido esa etapa de descubrimiento y precariedad feliz.
Este nuevo trabajo de The Man From Delmonte no pretende competir con el pasado, sino dialogar con él desde la experiencia. Un disco lleno de clase, honestidad y canciones que confirman que, aunque el tiempo haya pasado, hay regresos que realmente merecen la pena.

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