miércoles, 10 de junio de 2026


The Standby Connection: la elegancia de resistir al paso del tiempo

En una época dominada por la inmediatez, los algoritmos y la velocidad de consumo, resulta reconfortante encontrarse con bandas que siguen entendiendo la música como un proceso pausado, artesanal y profundamente humano. Los valencianos The Standby Connection pertenecen a esa categoría. Su nuevo álbum homónimo no sólo supone uno de los lanzamientos más destacados del indie nacional de los últimos meses, sino también la confirmación de una forma de entender las canciones que parece resistirse a las modas y al paso del tiempo. 

La publicación de este nuevo trabajo ha servido para reencontrarnos con Jesús Sáez en La Merienda y repasar una trayectoria que conecta directamente con una de las etapas más recordadas del indie español. Porque para comprender a The Standby Connection es inevitable mirar hacia atrás y recordar a Polar, aquella formación valenciana que durante finales de los noventa y principios de los dos mil logró hacerse un hueco dentro de la escena independiente nacional gracias a un sonido emparentado con el slowcore y el rock alternativo norteamericano. 

De Polar a una nueva identidad

Aunque muchos aficionados sitúan el nacimiento de The Standby Connection tras la desaparición de Polar, la realidad es algo distinta. El proyecto comenzó antes de que la banda se disolviera, como una vía de escape creativa para algunos de sus integrantes. Mientras otros miembros desarrollaban proyectos paralelos, Miguel Martínez y Paco Grande comenzaron a explorar nuevas ideas musicales que acabarían cristalizando en esta formación. Poco después, con el final definitivo de Polar, Jesús Sáez se incorporó al grupo, iniciando una nueva etapa que, más de una década después, sigue dando frutos. 

Sin embargo, The Standby Connection nunca ha sido una continuación directa de Polar. Si aquella banda destacaba por sus tempos pausados y atmósferas densas, el nuevo proyecto buscó desde el principio una mayor inmediatez. "Tomamos la parte más pop de Polar y le damos más velocidad y agilidad", explica Sáez durante la entrevista. Una evolución que se aprecia claramente al recorrer la discografía del grupo, desde el ruidoso y noventero Someday (2012) hasta la experimentación con cajas de ritmos de Ace Tone (2017), pasando ahora a un sonido mucho más orgánico y consolidado. 

Un disco sin título para empezar de nuevo

La decisión de publicar este nuevo trabajo sin un título específico no es casual. Para la banda, este álbum representa casi un reinicio. La incorporación del guitarrista Ramón Manzaneda, procedente de los recordados Individual, ha sido determinante para redefinir la identidad del grupo y recuperar una formación clásica de dos guitarras, bajo y batería. 

Tras años de ensayos semanales y sin la presión de publicar de manera inmediata, las canciones fueron apareciendo poco a poco. Algunas llevan varios años conviviendo con la banda; otras nacieron en la recta final del proceso. Todas comparten, sin embargo, una misma sensación de naturalidad. "Cuando encontrábamos una canción que funcionaba, entrábamos al estudio y la grabábamos", recuerda Sáez. 

El resultado son once composiciones que transmiten una notable sensación de cohesión y madurez. Un disco que, lejos de buscar el impacto instantáneo, parece diseñado para crecer con cada escucha, revelando nuevos matices en las guitarras, las melodías y los arreglos. 

La influencia de Dean Wareham y la escuela del jangle pop

Hablar de The Standby Connection es hablar también de una tradición musical muy concreta. La banda nunca ha escondido sus referentes y durante la conversación aparecen constantemente nombres como Galaxie 500LunaThe Velvet UndergroundFeltThe FeeliesLowPavement o Dinosaur Jr.

Entre todos ellos destaca especialmente la figura de Dean Wareham, cuya influencia atraviesa buena parte del nuevo álbum. Para Sáez, la clave de su admiración reside en una palabra: elegancia. "La manera de construir melodías, de tocar la guitarra y de entender las canciones tiene algo profundamente elegante", señala. 

No es extraño, por tanto, que una de las grandes noticias asociadas al disco sea la participación de Dean Wareham y Britta Phillips en el tema MB. Lejos de tratarse de una colaboración promocional, la historia nace de una relación personal construida durante años. Miguel Martínez llegó incluso a formar parte de la banda de Wareham en varias giras europeas dedicadas al repertorio de Galaxie 500, una experiencia que terminó facilitando una colaboración que para The Standby Connection tiene un valor casi sentimental. 

Una banda de directo

Uno de los aspectos más interesantes de la entrevista es descubrir hasta qué punto la filosofía de grabación del grupo sigue siendo profundamente analógica. Mientras gran parte de la producción contemporánea se construye capa a capa en un ordenador, The Standby Connection sigue apostando por tocar juntos en una misma sala.

Las canciones del álbum fueron registradas prácticamente en directo, con los cuatro músicos interpretándolas simultáneamente. Algunas incluso quedaron grabadas en una única toma. Apenas se añadieron posteriormente algunas voces o pequeños detalles. El objetivo era preservar la energía real de la banda y mantener intacta la interacción entre los músicos. 

Quizá por eso el disco transmite una sensación tan cercana a lo que sucede sobre el escenario. No hay artificios ni sobreproducción; sólo canciones sólidas interpretadas por músicos que llevan décadas compartiendo lenguaje y complicidad.

El futuro sigue abierto

Lejos de acomodarse en la nostalgia, The Standby Connection ya trabaja en nuevas composiciones. De hecho, durante la entrevista Jesús Sáez reconoce que la banda tiene material en marcha y que incluso existen conversaciones para una futura grabación. Paralelamente, el grupo prepara nuevos conciertos y estudia la posibilidad de actuar fuera de España, incluyendo una posible visita al Reino Unido en 2027. 

Mientras tanto, este álbum homónimo se consolida como una de las obras más logradas de su carrera. Un trabajo que conecta la herencia de Polar con el presente de una banda que ha encontrado definitivamente su voz. Sin necesidad de reinventar nada ni perseguir tendencias pasajeras, The Standby Connection ha conseguido algo mucho más difícil: sonar auténticos.

Y en el panorama independiente actual, eso sigue siendo una de las mayores virtudes posibles. 

 

jueves, 4 de junio de 2026


The Standby Connection regresan con un brillante segundo álbum que redefine su sonido

La banda valenciana The Standby Connection vuelve a la actualidad discográfica con un nuevo trabajo homónimo, un disco sin título que funciona como una auténtica declaración de intenciones y que marca una nueva etapa para una de las formaciones más singulares del indie nacional.

Nacidos tras la disolución de los míticos Polar, referentes del slowcore español, The Standby Connection surgieron como el proyecto paralelo de Miguel Martínez Matallín, Paco Grande y posteriormente Jesús Sáez, explorando territorios más experimentales y cercanos a influencias como Sonic Youth, Pavement, Dinosaur Jr. o Galaxie 500. Tras el lanzamiento del single Someday en 2012 y del celebrado álbum Ace Tone en 2017, el grupo da ahora un importante paso adelante con la incorporación de Ramón Manzaneda, consolidándose como cuarteto.

El resultado es un disco sorprendente, probablemente el más accesible y melódico de su trayectoria. Sin abandonar la delicadeza y las atmósferas características de la banda, las guitarras cobran un protagonismo absoluto en una colección de canciones donde la distorsión, las melodías y la elegancia conviven en perfecto equilibrio.

Entre sus momentos más destacados aparecen temas como “2024”, “Dreams”, “We Can Hide In LA”, “Last Chance” o “Make Up”, composiciones que muestran una notable evolución hacia terrenos más luminosos y directos sin perder profundidad. El álbum cuenta además con la colaboración de Britta Phillips y Dean Wareham (Luna, Galaxie 500) en la canción “MB”, un homenaje a Matthew Barnhart, histórico colaborador y responsable de la masterización del disco.

Grabado a lo largo de varios años y en diferentes sesiones junto a productores como Carlos Ortigosa, Sergio Devece y especialmente Xavi Muñoz (bajista de Stereolab), el álbum mantiene una filosofía de grabación orgánica y directa, con tomas prácticamente en vivo y sin artificios, reivindicando la autenticidad frente a las tendencias actuales de sobreproducción.

Con este nuevo trabajo, The Standby Connection no solo recuperan la esencia que los convirtió en una banda de culto dentro del underground valenciano, sino que amplían sus horizontes sonoros y entregan un disco sólido, coherente y profundamente adictivo. Un álbum que confirma que la formación sigue siendo una referencia imprescindible para los amantes de las grandes guitarras, las dinámicas emocionales y el indie rock de vocación atemporal.

 

Love, Burns regresa con el álbum “Pavement Drawings”

El músico británico afincado en Brooklyn Phil Sutton, conocido por formar parte de bandas históricas del indie pop como Comet Gain, presenta Pavement Drawings, el tercer disco de su proyecto Love, Burns.

El álbum, editado conjuntamente por Spinout Nuggets y Calico Cat Records, reúne una colección de canciones marcadas por el espíritu del indie pop clásico, el jangle pop y las melodías de aire primaveral. En la grabación participan músicos como Kyle Forester, Hannes Mueller y Jo Roman, además de colaboraciones especiales como la violinista Alicia Jeanine.

Entre los temas destacados aparecen “Goodnight, Charlie”, con ecos de Teenage Fanclub, “One More Night in the Park”, influida por el sonido Creation Records, o el dúo barroco “Love is Like Semaphore”.

Con este nuevo trabajo, Sutton reafirma su talento para crear canciones melancólicas, luminosas y profundamente ligadas a la tradición del indie pop más elegante y atemporal. 

Touch Girl Apple Blossom debuta con “Graceful”, una luminosa celebración del twee pop

La banda estadounidense Touch Girl Apple Blossom presenta Graceful, su álbum de debut, una colección de canciones que recuperan el espíritu más cálido, melódico y primaveral del twee pop clásico.

El cuarteto de Austin combina guitarras jangly, energía power pop y una delicada sensibilidad indie que recuerda a grupos como Heavenly, Tiger Trap o The Field Mice, aunque también incorpora momentos cercanos al sonido más vibrante de The Feelies o incluso ecos de Stereolab.

Publicado por Perennial, subsello de K Records, el disco destaca por su equilibrio entre inocencia melódica y exploración sonora. La voz suave de Olivia Garner, las guitarras cristalinas de John Morales, junto a una sólida base rítmica, construyen un sonido luminoso y evocador que transmite la sensación de una eterna primavera.

Canciones como “The Springtime Reminds Me Of…” o el expansivo cierre “Big Star Shinin’” confirman a Touch Girl Apple Blossom como una de las propuestas más frescas y prometedoras del nuevo indie pop estadounidense. 

 



The Junipers regresan con “The Solid and the Hollow”, su disco más guitarrero y nostálgico

La banda británica The Junipers, formada en Leicester (Reino Unido), presenta The Solid and the Hollow, su quinto álbum de estudio, un trabajo que combina nostalgia, melodías luminosas y una renovada pasión por las guitarras.

El disco nace de una idea muy concreta: recuperar la emoción con la que el grupo descubrió en su juventud el pop de los años sesenta, la neo-psicodelia de los ochenta y el shoegaze de principios de los noventa. Esa influencia se percibe en todo el álbum, que apuesta por un sonido más directo y guitarrero, retomando el espíritu de sus primeras grabaciones.

Entre las canciones destaca “She Makes the Sun Shine”, un tema compuesto originalmente durante la adolescencia de la banda y revisitado ahora en una nueva versión que marcó el tono creativo del proyecto.

Con armonías brillantes, producción cuidada y ecos de jangle pop, garage psicodélico y shoegaze, The Solid and the Hollow reafirma a The Junipers como una de las propuestas más elegantes y personales del indie pop psicodélico británico actual.


Cindy anuncia “Another Country”, su nuevo álbum para 2026

La banda estadounidense Cindy, liderada por la compositora Karina Gill, publicará el próximo 1 de mayo de 2026 su quinto álbum de estudio, Another Country, a través del sello Tough Love.

Grabado en San Francisco junto a la formación consolidada tras el EP Swan Lake de 2024, el nuevo trabajo vuelve a sumergirse en el universo íntimo y evocador que caracteriza al grupo: canciones llenas de escenas cotidianas, emociones ambiguas y pequeños misterios que se revelan lentamente al oyente.

El título del disco está inspirado en la novela homónima de James Baldwin, una referencia que, según Karina Gill, conecta con la necesidad de buscar explicaciones más profundas a las emociones y relaciones humanas. Esa sensibilidad se traslada a unas composiciones delicadas y atmosféricas donde la introspección y la poesía ocupan un lugar central.

Formada por Karina, Staizsh, Will y Oli, Cindy continúa desarrollando un sonido elegante y melancólico, consolidándose como una de las propuestas más personales y sutiles del indie contemporáneo.

 




The Kind Hills regresan con “Little Epiphanies”, un canto a las pequeñas cosas

Tras llamar la atención con los EPs Simple Life y Simple Life II, la banda internacional The Kind Hills vuelve con Little Epiphanies, un álbum que profundiza en su particular visión del slacker-pop y el indie-pop jangly más relajado y emocional.

El disco gira en torno a las pequeñas alegrías cotidianas y a la capacidad de encontrar belleza en la simplicidad, abordando temas como el desamor, la nostalgia o la amistad desde un enfoque cálido y sin dramatismos. Canciones como “All Your Promises”, “Making Memories” o “Beer O’ Clock” reivindican los placeres sencillos y la importancia de los momentos compartidos.

Musicalmente, Little Epiphanies combina guitarras cristalinas, melodías delicadas y un sonido lo-fi que conecta con el twee pop, el jangle pop y el slacker rock más melódico. El álbum también deja espacio para guiños al indie pop clásico en temas como “Make Indie Pop Great Again”, mientras canciones como “Seaside” o “Young and Dumb” destacan por su sensibilidad y sutileza.

Con este nuevo trabajo, The Kind Hills consolidan su identidad dentro del indie-pop contemporáneo, firmando un disco íntimo, luminoso y lleno de encanto cotidiano.

Yea-Ming and The Rumours regresan con “Residue”, un viaje entre la memoria y la reconstrucción

La banda californiana Yea-Ming and The Rumours presenta Residue, su cuarto álbum de estudio, una colección de canciones íntimas y emocionales que profundizan en temas como la memoria, la pérdida, el amor y la reconstrucción personal tras los cambios de la vida.

Liderado por la voz delicada y melancólica de Yea-Ming Chen, el disco combina indie pop, folk y texturas dream-pop con nuevas exploraciones sonoras que incluyen momentos más bailables y guitarras cargadas de fuzz. Temas como “Treasury of Loved Ones”, “Sweet Opiate” o “Paper Doll” muestran un álbum marcado por la vulnerabilidad emocional y la reflexión sobre aquello que permanece tras el paso del tiempo.

Acompañada por colaboradores habituales como Eóin Galvin, Rob Good y Luke Robbins, Yea-Ming construye un trabajo elegante y atmosférico, influido por bandas como Yo La Tengo, Camera Obscura o The Jesus and Mary Chain.

Con Residue, Yea-Ming and The Rumours firman un disco introspectivo y lleno de sensibilidad, donde la memoria y las emociones dejan una huella tan hermosa como imperfecta.


 



BRITISH BIRDS "Wales Goes Pop 2026"




THE LOVELY BASEMENT "Wales Goes Pop 2026"




SIMON LOVE "Wales Goes Pop 2026"




BRAMWELL "Wales Goes Pop 2026"




 



RED SLEEPING BEAUTY "Wales Goes Pop 2026"




TULPA "Wales Goes Pop 2026"




THE YELLOW MELODIES "Wales Goes Pop 2026"




PROLAPSE "Wales Goes Pop 2026"




 

 



THE CORDS "Wales Goes pop 2026"




SWANSEA SOUND "Wales Goes pop 2026"




RACHEL LOVE "Wales Goes pop"




THE SCHOOL  "Wales Goes pop 2026"







HEAVENLY - Wales Goes Pop 2026




EVEN AS WE SPEAK - Wales Goes pop 2026


                          SASSYHIYA - Wales Goes Pop 2026 






“Pets Sounds”: 15 canciones indie-pop que celebran el vínculo entre humanos y animales

Las mascotas son las protagonistas de Pets Sounds, una original recopilación que reúne 15 canciones interpretadas por algunas de las mejores bandas de indie-pop actuales, todas ellas inspiradas en la relación entre las personas y los animales.

El álbum ofrece una amplia variedad de enfoques, desde temas divertidos y desenfadados hasta composiciones emotivas, enigmáticas o cargadas de ironía. Entre los artistas participantes figuran nombres destacados como The Magnetic Fields, Jetstream Pony, Swansea Sound, The Burning Hell, The Cords, Railcard, Sassyhiya, Brian Bilston and The Catenary Wires o Tugboat Captain, entre otros.

Más allá de ser simples canciones sobre mascotas, muchas de las composiciones utilizan a los animales como metáfora para hablar de las relaciones humanas, la soledad, el amor, la fidelidad o incluso las contradicciones de la sociedad actual. El resultado es una colección tan entrañable como reflexiva, donde los animales suelen salir mejor parados que las personas.

Además, el recopilatorio incluye varios temas inéditos, entre ellos nuevas canciones de Brian Bilston and The Catenary Wires, Jetstream Pony y Railcard. Para celebrar el lanzamiento, estas tres formaciones ofrecerán un concierto especial el próximo 9 de julio de 2026 en la sala The Water Rats de Londres.

Con Pets Sounds, el indie-pop rinde homenaje a esos compañeros silenciosos que inspiran afecto, canciones y algunas de las historias más universales de nuestra vida cotidiana. 

 



Aurora Roja: “Queremos hacer la música que nos gusta, sin preocuparnos por las tendencias”

José Pazos, líder de Aurora Roja, pasó por los micrófonos de La Merienda de Canal Extremadura Radio para hablar del debut de una de las bandas revelación del nuevo pop independiente nacional y de su próxima participación en el 30 aniversario de CPOP Alburquerque.

Aurora Roja se ha convertido en uno de los nombres propios del panorama independiente durante los últimos meses. Su primer disco, publicado por el sello Humo Internacional, ha sido recibido con entusiasmo por la crítica especializada y ha situado al trío valenciano entre las propuestas más interesantes de la nueva escena estatal.

Con motivo de su presencia en el cartel del 30 aniversario de CPOP Alburquerque, José Pazos, cantante y guitarrista de la banda, conversó con el programa La Merienda de Canal Extremadura Radio sobre el origen del proyecto, sus influencias musicales y el momento actual de la música independiente.

Para Pazos, el nacimiento de Aurora Roja responde a una evolución natural tras más de una década al frente de Futuro Terror. El músico reconoció que el periodo del confinamiento marcó un punto de inflexión personal y creativo.

“De repente no me apetecía escuchar punk. Siempre he escuchado mucho pop y sentía la necesidad de explorar otro lenguaje musical”, explicó durante la entrevista.

Lejos de renegar de su anterior trayectoria, Pazos considera que Futuro Terror respondió a una etapa concreta y a una fórmula que funcionó durante años, pero que terminó agotándose de forma natural.

De Valencia a Australia pasando por Nueva Zelanda

Una de las claves del sonido de Aurora Roja es su conexión con la tradición del pop australiano y neozelandés.

Durante la conversación, Pazos citó nombres fundamentales como The Bats, The Clean, Toy Love, Dick Diver o The Go-Betweens como algunas de las referencias que guiaron los primeros pasos del grupo.

“Queríamos mirar hacia esas bandas australianas y neozelandesas que tanto nos gustan. Luego el resultado final ha acabado teniendo personalidad propia, pero esas referencias están ahí”, señaló.

Precisamente, esa mirada hacia las antípodas es uno de los aspectos que más ha llamado la atención de la crítica especializada, que ha encontrado en Aurora Roja una propuesta alejada de las tendencias dominantes y más cercana a la tradición del pop de canciones y melodías.

“No nos preocupa ir a contracorriente. Tenemos edades, vidas y circunstancias que hacen que ya no estemos pendientes de marcar tendencias. Queremos hacer la música que nos gusta”, afirmó.

Canciones, armonías y literatura

Otro de los elementos distintivos del grupo son las armonías vocales entre José Pazos y Paula Guillem, una de las señas de identidad que el propio músico reconoce querer desarrollar todavía más en el futuro.

“Nos hemos dado cuenta de que nuestras voces encajan muy bien y es algo que queremos seguir explorando”, comentó.

La literatura continúa ocupando también un lugar importante dentro de su universo creativo. El nombre de la banda procede de la novela Aurora Roja, de Pío Baroja, tercera entrega de la trilogía La lucha por la vida.

Pazos explicó que la elección del nombre responde tanto a la belleza de la expresión como a la carga social y política presente en la obra del escritor vasco.

“La aurora roja es la luz de los incendios de la revolución en la novela. Me parecía una imagen muy sugerente”, explicó.

Compromiso social y vida cotidiana

Aunque Aurora Roja se mueve en terrenos más melódicos que Futuro Terror, Pazos considera que el compromiso social sigue estando presente en sus canciones.

“Para mí es importante que exista siempre una conciencia social. Lo que ocurre es que ahora muchas canciones tienen que ver también con nuestra realidad cotidiana, con la crianza y con la vida familiar”, señaló.

El músico valenciano, profesor de profesión, destacó además la necesidad de defender espacios culturales y sociales frente a los procesos de gentrificación que están transformando ciudades como Valencia.

“Ya no es solo que desaparezcan salas de conciertos. Están desapareciendo barrios enteros, comercios y espacios de convivencia”, lamentó.

Una escena independiente que vuelve a ilusionar

Preguntado por el estado actual de la música independiente, Pazos se mostró optimista y destacó la aparición de nuevas bandas que están aportando aire fresco al panorama nacional.

Nombres como Depresión Sonora, Alcalá Norte o Corte fueron algunos de los proyectos mencionados por el músico valenciano como ejemplos de una generación que está encontrando nuevas formas de escribir canciones y conectar con el público.

“Lo veo esperanzador. Hay gente joven haciendo cosas muy interesantes y con una manera distinta de entender la música”, aseguró.

Cita con CPOP Alburquerque

Aurora Roja formará parte del cartel del 30 aniversario de CPOP Alburquerque los próximos 21 y 22 de agosto en el Paseo de las Laderas, el espacio donde nació Contempopránea hace tres décadas.

Pazos reconoció la ilusión especial que supone participar en una edición tan simbólica.

“Sabemos que es una fecha señalada por el aniversario y compartiremos cartel con grupos muy importantes para la historia del festival. Vamos con mucha ilusión”, afirmó.

El público podrá descubrir en directo las canciones de su álbum de debut junto a nuevo material en el que la banda ya trabaja.

Una oportunidad para comprobar sobre el escenario por qué Aurora Roja se ha convertido en uno de los nombres que más interés están despertando dentro del nuevo pop independiente español.

lunes, 2 de marzo de 2026

SF Bay Popfest 2026



SF Bay Popfest 2026 anuncia su cartel completo 

La escena indie pop de la Bahía de San Francisco ya tiene una cita imperdible este verano. El esperado SF Bay Popfest 2026 ha revelado su cartel completo y anuncia la salida a la venta de sus abonos de fin de semana el viernes 6 de marzo a las 10:00 a.m.

El festival, organizado por Oakland Weekender en colaboración con los sellos discográficos Speakeasy Studios SF y Slumberland Records, se celebrará del 20 al 23 de agosto de 2026 en la emblemática sala Bottom of the Hill de San Francisco. El evento cuenta además con la co-presentación de KALX Berkeley y BFF.FM.

Cuatro noches de indie pop

Durante cuatro jornadas —tres noches de conciertos (20, 21 y 22 de agosto) y una matiné especial el 23 de agosto— dieciséis destacadas bandas y varios DJs se darán cita para celebrar lo mejor del indie pop.

El cartel principal estará encabezado por The Aislers Set, Dear Nora, Tony Molina y The Umbrellas. Como bandas invitadas participarán Jeanines, Lightheaded, Paper Jam, WUT, Galore, Wifey, Remedy & Wren, The Kitchenettes, Monster Treasure, Pillow Fight, Artsick y Kids on a Crime Spree.

Entre cada presentación, los DJs Kid Frostbite, Jessica B, Poindexter y Wam Bam Ashleyanne mantendrán la energía al máximo con sesiones de pop durante todo el fin de semana.

Abonos y entradas

Un número limitado de abonos “early bird” para todo el fin de semana estará disponible a partir del viernes 6 de marzo a las 10:00 a.m. Estos pases incluyen acceso a los cuatro conciertos y una copia exclusiva del CD tributo a Teenage Fanclub, con canciones interpretadas por las bandas participantes del festival.

Las entradas individuales para cada día se pondrán a la venta el viernes 10 de abril a las 10:00 a.m.

Los interesados pueden encontrar más información y enlaces de compra en sfbaypopfest.com.

Más sorpresas en camino

La organización adelantó que próximamente se anunciarán detalles adicionales sobre la programación específica de cada jornada, así como mercancía oficial del festival. El arte oficial del evento fue creado por la artista Kiki Petiford.

Con una combinación de talento local y nacional, el SF Bay Popfest 2026 promete convertirse en uno de los encuentros musicales más destacados del verano en la Bahía. 

domingo, 1 de marzo de 2026

HALF MAN HALF BISCUIT - All Asimov And No Fresh Air



Half Man Half Biscuit rinde tributo a Geoff Davies con un álbum tan brillante como irreverente

La muerte de Geoff Davies en septiembre de 2023 dejó un vacío difícil de llenar en la escena musical de Liverpool. Figura irreprimible durante décadas, Davies fue pieza clave del ecosistema independiente de la ciudad. A comienzos de los años setenta cofundó Probe Records, catalizador del punk local, donde jóvenes como Pete Burns, Julian Cope y Pete Wylie atendían tras el mostrador antes de convertirse en nombres propios. En 1981 dio un paso más con la creación de Probe Plus, sello desde el que apoyó a numerosas bandas locales, ninguna tan influyente como Half Man Half Biscuit.

El inesperado éxito indie de Back In The DHSS (1985) —grabado con un presupuesto de apenas 40 libras y con ventas que alcanzaron las 50.000 copias— abrió a la banda una carrera que jamás imaginaron, en buena medida gracias a la tenacidad de Davies para difundir su música. Tres décadas después y con quince discos más a sus espaldas, el nuevo álbum All Asimov And No Fresh Air se presenta como un homenaje tan justo como emotivo a su memoria.

Y, sin duda, habría hecho sonreír al propio Davies. El disco rebosa la ingeniosa poesía, la ficción absurda y la sátira implacable que han convertido a Nigel Blackwell en un cronista único. Su modus operandi apenas ha variado: vigilante del buen gusto y la cordura cultural, arremete contra la pomposidad, la pretensión y la mediocridad con una mezcla de humor feroz y profundo amor por el lenguaje, la sintaxis y el juego métrico.

Temas como “Possible Side Effects” parecen, en la superficie, un torrente de bilis jocosa y digresiones surrealistas —una visita lisérgica a Legoland o la oferta de cambiar una teja en el tejado de Alan Sugar—, pero en el fondo esconden una balada de ruptura teñida de desesperación. Su contrapunto se encuentra en “Don’t Get Me Wrong Yvonne”, donde un tono aparentemente ligero oculta una inquietante obsesión de tintes acosadores. En “Goodbye Sam, Hello Samaritans”, Blackwell equilibra su talento para la rima juguetona —incluida la mención a Badly Drawn Boy— con un poso de desesperanza que añade profundidad y humanidad a su sátira.

El disco demuestra que no todo es carcajada. “Birmos In The Cowshed”, construido sobre un groove nostálgico heredero del espíritu de los Sex Pistols, adopta la voz de un jubilado que se aferra a recuerdos juveniles entre bufandas de seda y tardes de fútbol. Incluso el término ‘Birmos’ —alusivo a los pantalones de talle alto popularizados en los setenta— funciona como guiño cultural.

Pero la ironía más afilada regresa en “Record Store Day”, que carga contra la mercantilización del día grande de las tiendas de discos; o en “No-One Likes A Polymath”, donde el mismísimo Isaac Asimov cultiva un huerto en North Downs hasta provocar la ira popular. Más delirante aún resulta “McCalliog And His Hens”, con un granjero y sus gallinas telépatas resolviendo crímenes para la policía de Devon.

Nada, sin embargo, prepara al oyente para la saga doom-folk “Falmouth Electrics”: un narrador recién despedido compra un muñeco de ventrílocuo, lo maquilla hasta hacerlo parecerse a Peter Murphy y lo pasea por la calle principal rumbo a HMV, donde el muñeco —incapaz de pronunciar la letra ‘B’— pregunta por discos de “Gauhaus”. El resultado es tan absurdo como brillante.

Todo esto no funcionaría sin grandes melodías. Blackwell y el bajista Neil Crossley —compañeros desde el inicio—, junto al batería Carl Henry, sostienen la energía del álbum, alternando folk ruidoso, pop alternativo insolente y baladas subversivas. En “The Bliss Of The Hereafter”, Blackwell confiesa días oscuros y una creatividad en declive, con referencias que van de Beth Tweddle a Edgar Allan Poe o George Mallory. Tampoco se libra Ben Shephard, mencionado con mordacidad desde los primeros compases del disco.

All Asimov And No Fresh Air confirma que Half Man Half Biscuit sigue siendo una anomalía necesaria: ingeniosa, incómoda y profundamente humana. Un homenaje perfecto para Geoff Davies, el hombre que creyó en ellos cuando nadie más lo hacía.

 

sábado, 28 de febrero de 2026

40 AÑOS DE C86


40 años del C86: El casete que marcó el nacimiento del auténtico indie pop

En mayo de 1986, el semanario musical británico NME (New Musical Express) lanzó por correo una cinta recopilatoria que, sin saberlo, terminaría dando nombre a un movimiento entero. Aquella casete, titulada C86, contenía 22 canciones y capturaba una instantánea vibrante de una escena emergente: guitarras cristalinas, melodías urgentes, producción austera y una ética firmemente independiente. Cuatro décadas después, el C86 no solo se recuerda como una compilación influyente, sino como el punto de inflexión que definió los orígenes del auténtico indie pop.

Una escena en ebullición

El Reino Unido de mediados de los ochenta vivía una efervescencia musical marcada por sellos pequeños, estudios modestos y una voluntad de romper con los excesos del mainstream. El C86 cristalizó ese espíritu DIY (hazlo tú mismo) y lo convirtió en bandera. Las bandas incluidas compartían un enfoque común: canciones breves, directas, con guitarras jangly —herederas de los sesenta pero filtradas por la urgencia post-punk— y letras que oscilaban entre la ironía cotidiana y la sensibilidad romántica.

Aunque algunos críticos desestimaron el sonido como ingenuo o amateur, para muchos fue una bocanada de aire fresco. El C86 dio cohesión y nombre a una constelación de grupos que hasta entonces orbitaban sin etiqueta clara. A partir de ahí, “C86” dejó de ser solo el título de una cinta para convertirse en un estilo reconocible y, con el tiempo, en un género.

Del casete al canon

El éxito de la compilación fue tal que, seis meses después, el influyente sello Rough Trade Records publicó una versión en vinilo, consolidando su estatus de fenómeno cultural. Dos décadas más tarde, en 2006, el músico y periodista Bob Stanley —miembro de Saint Etienne— conmemoró el 20º aniversario con CD86, una recopilación doble de 48 canciones editada por Sanctuary Records. Aunque solo tres temas del casete original se incluyeron en esta edición, quince de las bandas originales aparecieron con otras canciones, ampliando el mapa sonoro del movimiento.

En 2014, Cherry Red Records lanzó NME C86: Deluxe 3-CD Edition, que reunía los 22 temas originales junto a 50 canciones adicionales vinculadas a la escena, acompañadas de un extenso libreto de 11.500 palabras escrito por el ex periodista de NME Neil Taylor. La reedición confirmó lo que muchos ya sabían: el C86 no fue una moda pasajera, sino el germen de una tradición que sigue viva.

Más recientemente, en agosto de 2022, el escritor Nigel Trassell publicó Whatever Happened To The C86 Kids?, un libro que revisita el legado humano y musical de aquella generación de bandas y seguidores.

Un legado que perdura

Entre los nombres asociados al espíritu C86 destaca Half Man Half Biscuit, cuya ironía mordaz y apego a la cultura popular británica encajan perfectamente en la estética del movimiento. Su canción “All I Want For Xmas Is Christmas Is A Dukla Prague Away Kit”, incluida como pista 12 del segundo disco de CD86, ejemplifica esa mezcla de humor, guitarras nerviosas y sensibilidad outsider que caracterizó a la escena. El grupo, además, sigue activo y publicó en 2025 su decimosexto álbum de estudio, All Asimov and No Fresh Air, prueba de que la llama del C86 aún arde.

A 40 años de su publicación, el C86 se celebra no solo como una recopilación histórica, sino como el acta fundacional del indie pop tal como lo entendemos hoy. Su influencia puede rastrearse en innumerables bandas posteriores que adoptaron la ética independiente, la estética minimalista y la centralidad de la melodía.

Lo que comenzó como una simple cinta enviada por correo terminó redefiniendo el curso de la música alternativa. El C86 demostró que no hacían falta grandes presupuestos ni estudios lujosos para crear canciones memorables: bastaban una guitarra, una idea clara y la convicción de que otra forma de hacer música era posible. Cuarenta años después, esa convicción sigue inspirando a nuevas generaciones. 

C86: la cinta que redefinió el indie británico

En la primavera de 1986, el semanario musical británico NME (New Musical Express) publicó una recopilación que terminaría marcando un antes y un después en la historia del pop independiente: C86. Lo que comenzó como un cassette promocional enviado por correo a sus lectores se convirtió en un manifiesto generacional y en la piedra angular de lo que hoy entendemos como indie pop.

Más que una simple selección de canciones, C86 fue un documento sociocultural. Capturó el instante preciso en el que una escena subterránea, dispersa y todavía sin etiqueta clara, encontró un nombre y una identidad compartida.

El nacimiento de C86

El 3 de mayo de 1986, el NME anunció que la siguiente entrega de su popular serie de cintas sería una compilación dedicada a bandas independientes. Con número de catálogo NME 022 y bajo el llamativo teaser “Cool In The Spool”, la publicación presentó en página completa algunos de los grupos que formarían parte del proyecto.

Entre los nombres adelantados figuraban:

  • The Bodines

  • The Soup Dragons

  • Shop Assistants

  • Half Man Half Biscuit

  • We've Got a Fuzzbox and We're Gonna Use It!!

  • Stump

El NME aseguraba que la mayoría de las canciones serían exclusivas y que algunos de los grupos aparecerían por primera vez ante el gran público. La promesa era ambiciosa: una de las mejores recopilaciones del año.

Cómo se eligieron las bandas

La selección no respondió a un plan académico ni a una voluntad de definir un género. Fue el resultado de una reunión entre el editor de proyectos especiales Roy Carr, el periodista Adrian Thrills y otros colaboradores del NME.

Se manejaron dos categorías iniciales:

Definitivos:

  • The Wedding Present

  • Primal Scream

  • The Mighty Lemon Drops

  • Big Flame

  • Miaow

  • The June Brides (que finalmente declinó participar)

Maybes: bandas propuestas por distintos redactores que completaron el abanico final.

Cuando la cinta comenzó a llegar a los buzones, el listado había crecido hasta las 22 canciones, divididas en dos caras. El resultado fue heterogéneo: convivían el jangle pop luminoso, la urgencia punk heredada y momentos más ruidosos y experimentales.

El objetivo nunca fue crear “la biblia del indie”, sino capturar una fotografía sonora del momento. Paradójicamente, esa espontaneidad terminó definiendo una estética.

El contexto: del punk al regreso a lo esencial

Para entender C86 hay que retroceder algunos años. El punk había sacudido el Reino Unido a finales de los setenta, dando paso al post-punk y a una década de transformaciones estilísticas. El New Pop —representado por artistas como Frankie Goes to Hollywood o Culture Club— llevó la energía rebelde al terreno del éxito comercial.

En paralelo, el movimiento New Romantic, con figuras como Spandau Ballet y Visage, apostó por la sofisticación estética y el glamour de clubes como el Camden Palace.

Sin embargo, el clima social bajo el gobierno de Margaret Thatcher, marcado por crisis económica y tensión política, impulsó a muchos jóvenes músicos a volver a lo básico: guitarras, canciones directas, pequeños sellos y ética DIY. Frente al exceso, la sencillez; frente al artificio, la honestidad.

Los clubes como incubadoras

El C86 no surgió en el vacío. Fue el reflejo de una red de espacios underground que funcionaban como laboratorios creativos.

En Londres, locales como The Living Room o el Pindar of Wakefield acogían conciertos íntimos de bandas emergentes. En el Cellar Bar del Thames Polytechnic, durante 1984-85, pasaron nombres fundamentales como The Jesus and Mary Chain o Sonic Youth, conectando la escena británica con corrientes más abrasivas.

En otras ciudades, clubes como The Leadmill (Sheffield), el Buzz Club (Aldershot) o el Wilde Club (Manchester) consolidaron una red que permitía a grupos de distintas regiones compartir público, ideas y sonido.

Fanzines y cultura DIY

Antes de internet, el indie se propagaba en sobres y fotocopias. Fanzines como Stick It In Your Ear o Juniper Beri Beri difundían reseñas, entrevistas y fechas de conciertos. Las cintas de casete —baratas y fáciles de duplicar— circulaban entre fans y sellos diminutos.

Bandas como The Pastels o Marine Girls editaron grabaciones caseras que hoy son piezas de culto. La precariedad técnica no era un obstáculo, sino parte de la identidad.

C86 cristalizó esa red invisible y la proyectó a escala nacional.

Impacto y legado

El éxito de la cinta llevó a que seis meses después el sello Rough Trade Records publicara una versión en vinilo. Décadas más tarde, reediciones ampliadas y recopilaciones retrospectivas confirmarían su estatus mítico.

El debate sobre su significado continúa. ¿Definió un género o simplemente reflejó una escena diversa? Para algunos, C86 es sinónimo de jangle pop melódico; para otros, también incluyó propuestas más ásperas y experimentales.

Lo que resulta indiscutible es su influencia. Grupos posteriores como Arctic Monkeys, Manic Street Preachers o Camera Obscura han reconocido la deuda con aquella explosión creativa de mediados de los ochenta.

Una instantánea que se volvió historia

C86 no fue concebido como manifiesto, pero terminó siéndolo. No nació para definir un género, pero lo bautizó. Y no pretendía ser eterno, pero 40 años después sigue generando reediciones, libros, debates y celebraciones.

Más que un casete, C86 fue un espejo cultural: el reflejo de una juventud que, en tiempos de incertidumbre, encontró en la guitarra eléctrica y en la ética independiente una forma de expresión propia. Su eco aún resuena en cada banda que elige grabar con pocos medios, confiar en la melodía y apostar por la independencia creativa.



 

martes, 24 de febrero de 2026

RACHEL LOVE "Picture in mind"



Rachel Love anuncia dos lanzamientos en 2026 y consolida su renacer creativo

La cantante, compositora y multiinstrumentista inglesa Rachel Love vuelve a situarse en el centro de la conversación musical con el anuncio de dos nuevos lanzamientos para 2026, reafirmando una trayectoria que comenzó a finales de los años 70 y que hoy vive un momento de renovada inspiración.

Love inició su carrera como guitarrista y vocalista en la legendaria Dolly Mixture, trío formado por tres amigas adolescentes que desafiaron prácticamente todos los clichés del rock con su pop DIY luminoso y enérgico. Aunque en aquel entonces términos como post-punk o indiepop aún no estaban en circulación, la influencia de Dolly Mixture resulta hoy innegable en el ADN de ambos movimientos. La banda estuvo vinculada al sello Respond, impulsado por Paul Weller, y contó con el apoyo de figuras clave como The Undertones y el influyente locutor John Peel.

Tras la disolución del grupo en 1984, Rachel continuó escribiendo y tocando música en distintos proyectos, aunque no fue hasta 2021 cuando publicó su primer trabajo en solitario bajo su propio nombre: Picture In Mind. El álbum, coproducido junto a su fallecido esposo Steve Lovell (conocido por su trabajo con Blur y Julian Cope), ofrecía un pop exuberante y soñador que se mueve con naturalidad entre el sunshine pop sesentero y ecos más contemporáneos cercanos a Saint Etienne o Broadcast. Canciones como “Primrose Hill”, “Wandlebury” y “Borrowed Time” destacan por su delicadeza melódica y la calidez de una producción minimalista, pero nunca austera.

En 2024 llegó Lyra, un disco escrito y grabado mientras procesaba la pérdida de Lovell. En él participaron sus hijos David y Syd —con David también en labores de coproducción— aportando un carácter íntimo y familiar al proyecto. Musicalmente coherente con su debut, Lyra profundiza en un pop de raíz folk, atmosférico y elegante, donde piezas como “Without You”, “Fly Me Away” y “April Love” se convierten en emotivas composiciones de chamber pop dedicadas al amor, la ausencia y los lazos familiares.

Ambos trabajos, editados inicialmente en CD en tiradas limitadas, tendrán en 2026 una nueva vida internacional: Picture In Mind verá la luz por primera vez en vinilo —en una cuidada edición en color naranja— además de una reedición en CD, mientras que Lyra se publicará en vinilo amarillo y también en formato CD reempaquetado, ampliando así su disponibilidad mundial.

Paralelamente a estos lanzamientos, Rachel Love mantiene una intensa actividad en directo, actuando junto a la banda de su hijo, Telecom, y con su nuevo proyecto Railcard, en el que comparte escenario con Ian Button y Peter Momtchiloff.

Con estos nuevos lanzamientos y su constante presencia sobre los escenarios, Rachel Love confirma que su legado no solo pertenece al pasado mítico de Dolly Mixture, sino que sigue escribiéndose con sensibilidad, honestidad y una inquebrantable vocación pop.

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