The Standby Connection regresan con un brillante segundo álbum que redefine su sonido
La banda valenciana The Standby Connection vuelve a la actualidad discográfica con un nuevo trabajo homónimo, un disco sin título que funciona como una auténtica declaración de intenciones y que marca una nueva etapa para una de las formaciones más singulares del indie nacional.
Nacidos tras la disolución de los míticos Polar, referentes del slowcore español, The Standby Connection surgieron como el proyecto paralelo de Miguel Martínez Matallín, Paco Grande y posteriormente Jesús Sáez, explorando territorios más experimentales y cercanos a influencias como Sonic Youth, Pavement, Dinosaur Jr. o Galaxie 500. Tras el lanzamiento del single Someday en 2012 y del celebrado álbum Ace Tone en 2017, el grupo da ahora un importante paso adelante con la incorporación de Ramón Manzaneda, consolidándose como cuarteto.
El resultado es un disco sorprendente, probablemente el más accesible y melódico de su trayectoria. Sin abandonar la delicadeza y las atmósferas características de la banda, las guitarras cobran un protagonismo absoluto en una colección de canciones donde la distorsión, las melodías y la elegancia conviven en perfecto equilibrio.
Entre sus momentos más destacados aparecen temas como “2024”, “Dreams”, “We Can Hide In LA”, “Last Chance” o “Make Up”, composiciones que muestran una notable evolución hacia terrenos más luminosos y directos sin perder profundidad. El álbum cuenta además con la colaboración de Britta Phillips y Dean Wareham (Luna, Galaxie 500) en la canción “MB”, un homenaje a Matthew Barnhart, histórico colaborador y responsable de la masterización del disco.
Grabado a lo largo de varios años y en diferentes sesiones junto a productores como Carlos Ortigosa, Sergio Devece y especialmente Xavi Muñoz (bajista de Stereolab), el álbum mantiene una filosofía de grabación orgánica y directa, con tomas prácticamente en vivo y sin artificios, reivindicando la autenticidad frente a las tendencias actuales de sobreproducción.
Con este nuevo trabajo, The Standby Connection no solo recuperan la esencia que los convirtió en una banda de culto dentro del underground valenciano, sino que amplían sus horizontes sonoros y entregan un disco sólido, coherente y profundamente adictivo. Un álbum que confirma que la formación sigue siendo una referencia imprescindible para los amantes de las grandes guitarras, las dinámicas emocionales y el indie rock de vocación atemporal.

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