miércoles, 10 de junio de 2026


The Standby Connection: la elegancia de resistir al paso del tiempo

En una época dominada por la inmediatez, los algoritmos y la velocidad de consumo, resulta reconfortante encontrarse con bandas que siguen entendiendo la música como un proceso pausado, artesanal y profundamente humano. Los valencianos The Standby Connection pertenecen a esa categoría. Su nuevo álbum homónimo no sólo supone uno de los lanzamientos más destacados del indie nacional de los últimos meses, sino también la confirmación de una forma de entender las canciones que parece resistirse a las modas y al paso del tiempo. 

La publicación de este nuevo trabajo ha servido para reencontrarnos con Jesús Sáez en La Merienda y repasar una trayectoria que conecta directamente con una de las etapas más recordadas del indie español. Porque para comprender a The Standby Connection es inevitable mirar hacia atrás y recordar a Polar, aquella formación valenciana que durante finales de los noventa y principios de los dos mil logró hacerse un hueco dentro de la escena independiente nacional gracias a un sonido emparentado con el slowcore y el rock alternativo norteamericano. 

De Polar a una nueva identidad

Aunque muchos aficionados sitúan el nacimiento de The Standby Connection tras la desaparición de Polar, la realidad es algo distinta. El proyecto comenzó antes de que la banda se disolviera, como una vía de escape creativa para algunos de sus integrantes. Mientras otros miembros desarrollaban proyectos paralelos, Miguel Martínez y Paco Grande comenzaron a explorar nuevas ideas musicales que acabarían cristalizando en esta formación. Poco después, con el final definitivo de Polar, Jesús Sáez se incorporó al grupo, iniciando una nueva etapa que, más de una década después, sigue dando frutos. 

Sin embargo, The Standby Connection nunca ha sido una continuación directa de Polar. Si aquella banda destacaba por sus tempos pausados y atmósferas densas, el nuevo proyecto buscó desde el principio una mayor inmediatez. "Tomamos la parte más pop de Polar y le damos más velocidad y agilidad", explica Sáez durante la entrevista. Una evolución que se aprecia claramente al recorrer la discografía del grupo, desde el ruidoso y noventero Someday (2012) hasta la experimentación con cajas de ritmos de Ace Tone (2017), pasando ahora a un sonido mucho más orgánico y consolidado. 

Un disco sin título para empezar de nuevo

La decisión de publicar este nuevo trabajo sin un título específico no es casual. Para la banda, este álbum representa casi un reinicio. La incorporación del guitarrista Ramón Manzaneda, procedente de los recordados Individual, ha sido determinante para redefinir la identidad del grupo y recuperar una formación clásica de dos guitarras, bajo y batería. 

Tras años de ensayos semanales y sin la presión de publicar de manera inmediata, las canciones fueron apareciendo poco a poco. Algunas llevan varios años conviviendo con la banda; otras nacieron en la recta final del proceso. Todas comparten, sin embargo, una misma sensación de naturalidad. "Cuando encontrábamos una canción que funcionaba, entrábamos al estudio y la grabábamos", recuerda Sáez. 

El resultado son once composiciones que transmiten una notable sensación de cohesión y madurez. Un disco que, lejos de buscar el impacto instantáneo, parece diseñado para crecer con cada escucha, revelando nuevos matices en las guitarras, las melodías y los arreglos. 

La influencia de Dean Wareham y la escuela del jangle pop

Hablar de The Standby Connection es hablar también de una tradición musical muy concreta. La banda nunca ha escondido sus referentes y durante la conversación aparecen constantemente nombres como Galaxie 500LunaThe Velvet UndergroundFeltThe FeeliesLowPavement o Dinosaur Jr.

Entre todos ellos destaca especialmente la figura de Dean Wareham, cuya influencia atraviesa buena parte del nuevo álbum. Para Sáez, la clave de su admiración reside en una palabra: elegancia. "La manera de construir melodías, de tocar la guitarra y de entender las canciones tiene algo profundamente elegante", señala. 

No es extraño, por tanto, que una de las grandes noticias asociadas al disco sea la participación de Dean Wareham y Britta Phillips en el tema MB. Lejos de tratarse de una colaboración promocional, la historia nace de una relación personal construida durante años. Miguel Martínez llegó incluso a formar parte de la banda de Wareham en varias giras europeas dedicadas al repertorio de Galaxie 500, una experiencia que terminó facilitando una colaboración que para The Standby Connection tiene un valor casi sentimental. 

Una banda de directo

Uno de los aspectos más interesantes de la entrevista es descubrir hasta qué punto la filosofía de grabación del grupo sigue siendo profundamente analógica. Mientras gran parte de la producción contemporánea se construye capa a capa en un ordenador, The Standby Connection sigue apostando por tocar juntos en una misma sala.

Las canciones del álbum fueron registradas prácticamente en directo, con los cuatro músicos interpretándolas simultáneamente. Algunas incluso quedaron grabadas en una única toma. Apenas se añadieron posteriormente algunas voces o pequeños detalles. El objetivo era preservar la energía real de la banda y mantener intacta la interacción entre los músicos. 

Quizá por eso el disco transmite una sensación tan cercana a lo que sucede sobre el escenario. No hay artificios ni sobreproducción; sólo canciones sólidas interpretadas por músicos que llevan décadas compartiendo lenguaje y complicidad.

El futuro sigue abierto

Lejos de acomodarse en la nostalgia, The Standby Connection ya trabaja en nuevas composiciones. De hecho, durante la entrevista Jesús Sáez reconoce que la banda tiene material en marcha y que incluso existen conversaciones para una futura grabación. Paralelamente, el grupo prepara nuevos conciertos y estudia la posibilidad de actuar fuera de España, incluyendo una posible visita al Reino Unido en 2027. 

Mientras tanto, este álbum homónimo se consolida como una de las obras más logradas de su carrera. Un trabajo que conecta la herencia de Polar con el presente de una banda que ha encontrado definitivamente su voz. Sin necesidad de reinventar nada ni perseguir tendencias pasajeras, The Standby Connection ha conseguido algo mucho más difícil: sonar auténticos.

Y en el panorama independiente actual, eso sigue siendo una de las mayores virtudes posibles. 

 

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