jueves, 5 de noviembre de 2026

SARAH RECORDS



SARAH RECORDS: LA HISTORIA DEL SELLO QUE CONVIRTIÓ EL INDIE POP EN UNA FORMA DE REBELDÍA

Hay sellos discográficos que se miden por sus cifras de ventas, otros por el número de artistas que han conseguido llevar al éxito y algunos por su influencia en la industria musical. Pero existen otros, muy pocos, cuya importancia se mide por algo mucho más difícil de cuantificar: la capacidad de crear una escena, definir una sensibilidad musical y dejar una huella imborrable en varias generaciones. Sarah Records pertenece, sin ninguna duda, a esta última categoría.

Desde Bristol, en el Reino Unido, Clare Wadd y Matt Haynes construyeron entre 1987 y 1995 uno de los proyectos más singulares, personales e influyentes de la historia del indie pop. Un sello independiente que publicó cien referencias —principalmente singles de siete pulgadas, aunque también fanzines y hasta juegos de mesa— y que decidió poner punto final a su trayectoria justo cuando alcanzó esa cifra simbólica. Sin grandes despedidas ni planes de continuidad, Sarah celebró su centésima publicación anunciando su propia desaparición.

Pero para entender qué significó Sarah Records hay que regresar a la segunda mitad de los años ochenta, a una época en la que la música independiente británica vivía una auténtica efervescencia creativa.

EL NACIMIENTO DE UNA IDEA: HACERLO UNO MISMO

Sarah Records nació en el ambiente del llamado movimiento C86, una escena musical que tomó su nombre de una recopilación en cassette distribuida por la revista NME en 1986 y que agrupaba diferentes propuestas de pop independiente británico. Guitarras luminosas, melodías delicadas, canciones de apariencia sencilla y una actitud absolutamente alejada de los grandes circuitos comerciales definían buena parte de aquel movimiento.

En Bristol, Clare Wadd y Matt Haynes ya estaban familiarizados con ese espíritu. Ambos habían participado en la cultura de los fanzines, especialmente a través de publicaciones como Kvatch y Are You Scared To Get Happy?, y compartían la convicción de que cualquiera podía crear algo propio sin necesidad de contar con el respaldo de una gran compañía.

Su filosofía procedía directamente del espíritu punk: si querías publicar un disco, organizabas su grabación, diseñabas una portada, buscabas una distribución y lo ponías en circulación. No había que esperar a que alguien te descubriera.

La historia comenzó a tomar forma en 1987, cuando Clare y Matt decidieron poner en marcha su propio sello. Su primera gran apuesta fue The Sea Urchins, una banda de Birmingham que acabaría convirtiéndose en uno de los nombres fundamentales de aquella escena. Su single Pristine Christine se transformó en una de las primeras grandes declaraciones de intenciones de Sarah.

El proyecto comenzó a funcionar desde un pequeño sótano en Bristol, con recursos económicos muy limitados, mucho trabajo manual y una enorme ilusión. Las portadas se diseñaban con Letraset, fotocopias, pegamento y pintura; las cartas se escribían a mano y los discos se preparaban uno a uno. No había internet, teléfonos móviles ni las facilidades de distribución actuales. El contacto con bandas, músicos, periodistas y aficionados se realizaba mediante correspondencia postal, fanzines y encuentros en conciertos.

Sarah no era solamente una discográfica: era una pequeña comunidad que se comunicaba, compartía referencias musicales y construía sus propias redes.

UN SONIDO, UNA ESTÉTICA Y UNA FORMA DE ENTENDER EL INDIE POP

Musicalmente, Sarah Records se convirtió en uno de los grandes hogares del indie pop británico. Sus publicaciones estaban marcadas por las guitarras cristalinas, las melodías envolventes, las voces delicadas, cierta melancolía romántica y una sensibilidad pop que encontraba belleza en las pequeñas historias cotidianas.

Entre sus bandas más representativas encontramos a The Field Mice, The Sea Urchins, The Orchids, The Wake, Heavenly, Brighter, St Christopher, The Sweetest Ache, Blueboy, Secret Shine, Boyracer, The Sugargliders y Action Painting!, entre muchas otras.

Cada grupo aportaba una personalidad diferente, pero existía un hilo conductor que hacía reconocible el universo Sarah.

The Field Mice fueron probablemente uno de los grandes estandartes musicales del sello. Canciones como Emma's House, Sensitive o Let's Kiss and Make Up representan perfectamente aquella combinación de guitarras luminosas, sensibilidad emocional y melodías inolvidables que terminaría definiendo buena parte del indie pop de los años noventa.

The Sea Urchins, por su parte, aportaron algunas de las composiciones más representativas de los primeros tiempos del sello, mientras que The Orchids desarrollaron un sonido más sofisticado y atmosférico. The Wake, Brighter y The Sweetest Ache contribuyeron igualmente a construir un catálogo extraordinariamente coherente.

También merece una mención especial Heavenly, formación surgida de las cenizas de Talulah Gosh y liderada por Amelia Fletcher. Su pop contagioso, sus melodías irresistibles y su personalidad terminaron convirtiéndolos en uno de los grupos más queridos de aquella escena.

La importancia de Sarah no estuvo únicamente en publicar buenos discos, sino en conseguir que todas aquellas bandas formasen parte de una misma familia musical, aunque cada una tuviera su propio lenguaje.

LA POLÍTICA TAMBIÉN ESTABA EN LAS CANCIONES

Uno de los aspectos más interesantes de Sarah Records fue su dimensión ideológica. Durante mucho tiempo, parte de la prensa musical británica redujo su propuesta a una estética ingenua, femenina o excesivamente romántica, utilizando términos como twee para descalificar una música que consideraban poco masculina.

Sin embargo, detrás de aquella apariencia delicada existía una posición política bastante más contundente de lo que muchos quisieron reconocer.

Sarah cuestionaba el capitalismo, defendía el socialismo y el feminismo y criticaba la transformación de la música independiente en una simple etiqueta comercial. Sus responsables denunciaban que el movimiento indie estaba perdiendo su significado original: una forma de hacer música al margen de las grandes estructuras empresariales y no simplemente un género musical que podía venderse en las tiendas.

En el quinto aniversario del sello llegaron a publicar anuncios en la prensa musical reclamando una revolución socialista y feminista y denunciando la hipocresía de muchas bandas que se presentaban como políticas sin que sus planteamientos fueran más allá de la imagen.

Su postura también se reflejaba en las propias publicaciones. Los diseños, las fotografías, los formatos y hasta los juegos de palabras de sus discos formaban parte de una filosofía que pretendía cuestionar los hábitos de consumo y la lógica comercial de la industria.

No se trataba de vender más discos, sino de demostrar que otra manera de hacer música era posible.

UNA DISCOGRÁFICA CONTRA EL SISTEMA, EN PLENA TRANSFORMACIÓN DE LA INDUSTRIA

Los ocho años de existencia de Sarah coincidieron con un periodo de profundos cambios en la industria musical. El CD comenzaba a imponerse sobre el vinilo, las grandes compañías descubrían el potencial comercial de la música alternativa y el término indie empezaba a convertirse en una etiqueta de mercado.

Aquello que había nacido como una actitud de independencia amenazaba con transformarse en un nuevo producto comercial.

Mientras algunas discográficas independientes comenzaban a acercarse a las grandes compañías y determinados grupos cambiaban su imagen para conquistar un público más amplio, Clare y Matt mantenían su particular manera de entender el negocio.

Sarah nunca quiso convertirse en una gran compañía. Sus responsables trabajaban con presupuestos reducidos, cuidaban cada publicación y defendían la independencia económica como parte esencial de su identidad.

La prensa musical no siempre entendió aquella filosofía. El sello recibió críticas y comentarios despectivos, en muchas ocasiones cargados de prejuicios y misoginia. Su nombre, su imagen floral y su sensibilidad pop fueron utilizados para presentarlo como un proyecto menor, cuando en realidad estaba construyendo una de las escenas musicales más influyentes de su tiempo.

Pero Sarah siguió adelante, publicando discos, organizando conciertos y estableciendo conexiones con aficionados y músicos de diferentes países.

EL INDIE POP CRUZÓ LAS FRONTERAS

Aunque nació en Bristol, el universo Sarah Records pronto superó las fronteras británicas.

Francia, Japón, España, Suecia, Grecia y otros países comenzaron a desarrollar pequeñas comunidades de seguidores que intercambiaban discos, fanzines y correspondencia. El sello organizó conciertos y festivales fuera del Reino Unido, demostrando que aquellas canciones aparentemente pequeñas podían despertar una enorme conexión emocional a miles de kilómetros de distancia.

En enero de 1990 tuvo lugar uno de los primeros grandes acontecimientos internacionales: el Sarah Festival de París, celebrado en la sala New Morning, con actuaciones de The Field Mice, The Orchids, St Christopher y Harvey.

La experiencia se repetiría en otros escenarios europeos y, especialmente, en Japón, donde Heavenly llegó a convertirse en una auténtica sensación. El grupo actuó ante grandes audiencias, protagonizó sesiones de firmas y apareció incluso en publicaciones de moda japonesas.

Era una demostración de que el indie pop no necesitaba grandes campañas publicitarias para encontrar su público. Bastaban las canciones, los discos y una comunidad de personas dispuestas a compartir aquella pasión.

CIEN REFERENCIAS Y UNA DESPEDIDA A LA ALTURA DE SU HISTORIA

Sarah Records siempre tuvo presente que quería construir un catálogo con sentido, algo que permaneciera en el tiempo. Por eso sus responsables organizaron sus publicaciones en series de diez, hasta completar diez series de diez referencias.

La cifra cien no era casual. Era un objetivo que habían imaginado desde los primeros tiempos y que terminaría convirtiéndose en el punto final de su aventura.

En 1995, después de ocho años de actividad, Sarah publicó su referencia número cien y anunció que cerraba definitivamente. Para comunicarlo, Clare Wadd y Matt Haynes compraron anuncios de media página en NME y Melody Maker, las dos grandes revistas musicales británicas, anunciando una fiesta y la desaparición del sello.

No querían prolongar artificialmente una historia que había nacido de la juventud, la ilusión y las ganas de hacer cosas. Tampoco deseaban convertirse en adultos dirigiendo una compañía discográfica con bandas jóvenes, reproduciendo una relación de poder que ya no respondiera al espíritu original del proyecto.

La última publicación fue There And Back Again Lane, una despedida que, además, incluía un texto retrospectivo en el que sus responsables repasaban aquellos años a través de recuerdos, anécdotas, viajes, conciertos y experiencias personales.

En aquellas páginas estaba condensada toda la historia de Sarah: las noches interminables preparando portadas, los viajes en tren y autobús, las dificultades económicas, las bandas que pasaban por su casa, los conciertos inolvidables y la emoción de descubrir canciones que terminarían acompañando la vida de miles de personas.

UN LEGADO QUE SIGUE MÁS VIVO QUE NUNCA

Treinta años después de su desaparición, Sarah Records continúa siendo una referencia imprescindible para entender la historia del indie pop. Su influencia puede rastrearse en numerosas bandas posteriores y en una escena internacional que sigue reivindicando aquellas guitarras cristalinas, aquellas melodías melancólicas y aquella manera de entender la música desde la independencia.

Su catálogo es hoy objeto de culto entre coleccionistas y aficionados, pero su verdadero legado va mucho más allá del valor de sus vinilos.

Sarah demostró que una discográfica podía ser algo más que una empresa, que la independencia no debía ser una etiqueta comercial y que la música podía convertirse en un espacio de encuentro entre personas con inquietudes y sensibilidades compartidas.

Quizá por eso su historia sigue resultando tan emocionante. Porque en un mundo musical cada vez más condicionado por los algoritmos, las estrategias de marketing y las cifras de reproducción, recordar lo que hicieron Clare Wadd y Matt Haynes supone recuperar algo esencial: la pasión por descubrir una banda desconocida, comprar un single de siete pulgadas, leer un fanzine y sentir que formas parte de algo especial.

Sarah Records duró ocho años, publicó cien referencias y decidió desaparecer cuando todavía tenía mucho que ofrecer. Pero hay sellos que no necesitan seguir publicando discos para permanecer eternamente en la memoria.

Sarah fue uno de ellos. Y para quienes seguimos creyendo en el indie pop como una forma de vida, sus canciones continúan sonando como el primer día.

BANDCAMP 

BRITISH BIRDS "Murmurate Oscillate"


British Birds publican Murmurate, Oscillate, un álbum de pop guitarrero, humor británico y crítica social

La banda británica British Birds publicó el pasado 16 de octubre Murmurate, Oscillate, su nuevo álbum a través del sello Skep Wax Records. El disco, disponible en vinilo amarillo, CD y plataformas digitales, confirma la personalidad de un grupo que combina la energía del garage-punk con melodías pop pegadizas, letras irónicas y una mirada crítica sobre la realidad social y política del Reino Unido.

Procedentes de Chorley, en Lancashire, British Birds está formado principalmente por los hermanos Bobby y Emma Townson, que mantienen una filosofía plenamente independiente: Bobby se encarga de grabar y mezclar la música, mientras Emma desarrolla el apartado artístico. Tras autoeditar sus dos primeros trabajos y venderlos en conciertos y tiendas seleccionadas, el grupo ha ido ganando visibilidad gracias a sus sesiones radiofónicas para Marc Riley y Gideon Coe, además de giras junto a bandas como The Bug Club, BC Camplight y The Lovely Eggs.

En Murmurate, Oscillate, el dúo aborda asuntos como la autoridad, la desinformación, las heridas de la guerra y las contradicciones de la sociedad contemporánea. Canciones como “Lie Down With Dogs, Stand Up With Fleas”, que abre el álbum, expresan la frustración ante la pasividad social, mientras que “Polka Dot Eyes” retrata a antiguos amigos que regresan del Ejército con secuelas físicas y psicológicas. Todo ello se presenta con humor, surrealismo y estribillos contundentes, una combinación que evita que la oscuridad de sus letras se convierta en un discurso solemne.

El disco también reserva espacio para historias más personales. “Scary Movies” recuerda al abuelo de Bobby y Emma y su afición por mostrarles películas de terror durante la infancia, mientras que “Just Like Them” reivindica la introversión. Otros temas, como “Blame Game” y “Thunder Claps”, exploran las tensiones y las sombras de las relaciones personales.

Musicalmente, British Birds se mueve entre la energía del garage-punk, el ingenio pop de XTC y el espíritu irreverente de The Lovely Eggs, con guitarras incisivas, ritmos insistentes y las voces de Bobby y Emma dialogando entre lo inquietante y lo juguetón. El resultado es un álbum que combina observación social, melodías memorables y una actitud independiente que define la trayectoria del grupo.

Murmurate, Oscillate contiene once canciones, entre ellas “Ride Alone”, “Bayonet”, “Stick In A Room” y el tema que da título al disco. British Birds continuará presentándolo en directo con una gira británica prevista para comienzos de 2027, además de varias fechas de lanzamiento en ciudades como Blackpool y Londres.

 

BLUEBOY "A life in numbers"



Blueboy regresan después de casi 30 años con A Life in Numbers

La emblemática banda británica de indie pop vuelve con un álbum de trece canciones que combina guitarras, melancolía y voces expansivas con la experiencia acumulada durante tres décadas.

Después de casi 30 años de ausencia discográfica, Blueboy están de vuelta con A Life in Numbers, un nuevo álbum que recupera la esencia melódica del grupo y la enriquece con tres décadas de vivencias. Guitarras, melancolía, influencias de la Americana y voces que se elevan sobre arreglos cargados de emoción definen un trabajo que combina la sensibilidad de sus primeros años con una mirada más madura y experimentada.

La banda se reunió a comienzos de 2024 y comenzó a preparar su regreso con dos singles, «One» y «Deux», ambos incluidos en el nuevo disco. Los lanzamientos recibieron buenas críticas y consiguieron difusión en BBC Radio 6 Music, anticipando una nueva etapa para una formación que conserva una base de seguidores especialmente fiel.

El regreso también ha tenido una importante repercusión internacional. En noviembre de 2024, Blueboy encabezaron, junto a artistas como Air, St. Vincent y Bombay Bicycle Club, una jornada del festival Joyland de Yakarta ante 12.000 asistentes. Aunque cuentan con un público consolidado en buena parte del sudeste asiático, el grupo continúa siendo relativamente desconocido en su propio país, donde mantiene el estatus de banda de culto apreciada por una comunidad reducida, pero entregada.

A Life in Numbers reúne trece historias que recorren las distintas etapas y contradicciones de la vida: la pérdida, el arrepentimiento, la ilusión, el fracaso, el nacimiento del amor y el final de las relaciones. Sus letras reflejan el paso del tiempo y las heridas que deja la experiencia, sin renunciar a las melodías inmediatas y a esos estribillos que permanecen en la memoria.

Las frases que acompañan el anuncio del álbum dibujan un paisaje emocional marcado por la incertidumbre, la rabia, la soledad y la necesidad de encontrar compañía. Es la misma sensibilidad que convirtió a Blueboy en una referencia para los seguidores del indie pop, ahora atravesada por una experiencia vital mucho más amplia.

Con A Life in Numbers, Blueboy no se limitan a recuperar una historia interrumpida: regresan con canciones que suenan a una banda que nunca hubiera dejado de tocar. Un reencuentro con su identidad musical y una oportunidad para que nuevas generaciones descubran a uno de esos grupos que, pese a permanecer durante años lejos del foco, han conservado intacto el afecto de sus seguidores.

 

CLUB 8 "Weeks of golden beats"



Club 8 publican Weeks of Golden Beats, un viaje entre el indie pop, los sintetizadores y la brisa tropical

El dúo sueco formado por Karolina Komstedt y Johan Angergård firma su decimotercer álbum, diez canciones que combinan melodías luminosas, electrónica, guitarras y una melancolía marcada por el paso del tiempo y las pérdidas.

Club 8 regresan con Weeks of Golden Beats, su decimotercer álbum, publicado a finales de septiembre. El dúo sueco vuelve a demostrar su capacidad para explorar diferentes territorios musicales sin perder una identidad propia, combinando indie pop, synth-pop, rock independiente y ritmos de inspiración tropical. El resultado es un trabajo que invita a imaginar días soleados, pero que esconde bajo sus melodías luminosas una profunda reflexión sobre los recuerdos, las despedidas y las oportunidades perdidas.

Formado por Karolina Komstedt y Johan Angergård, Club 8 lleva años construyendo un universo sonoro en el que conviven influencias electrónicas, pop, música africana y ritmos bailables. En Weeks of Golden Beats, esa versatilidad vuelve a ponerse de manifiesto a través de diez canciones con personalidad propia, arreglos cuidados y una producción que alterna sintetizadores, líneas de bajo envolventes, guitarras y detalles instrumentales inesperados.

El álbum arranca con «Travel Back in Time», una pieza de atmósfera lo-fi y melodías tropicales que introduce uno de los grandes temas del disco: la nostalgia y el deseo de que las cosas hubieran sucedido de otra manera. A continuación, «Echoes of Our Time» se adentra en el synth-pop con una línea de bajo melódica y una atmósfera invernal que acompaña una historia de pérdida, soledad y recuerdos. Por su parte, «The Sweetness of Honey» incorpora matices jazzy y arreglos vocales envolventes, con una trompeta que aporta un toque especial.

La variedad continúa con «Another Faux Pas in the Cathedral of Hate», más cercana al indie rock y con guitarras y percusiones contundentes, mientras que «Honestly» destaca por sus melodías vocales de inspiración pop y «Daydreams» incorpora una sensación isleña y luminosa. En el lado más introspectivo aparece «There Is a Light That Seems to Go Out», una canción pausada sobre las promesas rotas, la decepción y el difícil momento de decidir si una relación debe terminar o puede empezar de nuevo.

El tiempo y la pérdida atraviesan buena parte del repertorio, aunque Club 8 saben equilibrar esa melancolía con ironía y ligereza. «Don’t Cry Baby, It’s Only a Film» vuelve a poner en primer plano la voz de Karolina Komstedt, uno de los rasgos más reconocibles del grupo, mientras que «Birthday» juega con el humor negro y los guiños a la estética de los años ochenta. El cierre llega con «End», una despedida agridulce que deja espacio para la interpretación personal y termina el recorrido con una nota de esperanza.

Con Weeks of Golden Beats, Club 8 confirman que siguen siendo especialistas en construir atmósferas elegantes, melodías adictivas y canciones que crecen con cada escucha. Un álbum para quienes disfrutan del indie pop más imaginativo, los sintetizadores y ese particular equilibrio entre la calidez del verano y la melancolía que dejan los recuerdos.

 

SHAPES LIKE PEOPLE "Under the rainbow"



 

Shapes Like People publica Under the Rainbow, un nuevo viaje entre el jangle-pop y las melodías luminosas

El dúo británico Shapes Like People regresa con Under the Rainbow, su segundo álbum, una colección de doce canciones que profundiza en su particular manera de entender el jangle-pop y el dream-pop. Formado por el matrimonio de Carl y Kat Mann, el proyecto vuelve a demostrar que es posible construir canciones llenas de luz, armonías contagiosas y guitarras cristalinas sin renunciar a la melancolía ni a las emociones más profundas.

Desde la localidad inglesa de Downton, junto al río Avon, Carl y Kat han dado forma a un disco que continúa el camino iniciado con Ticking Haze, su debut publicado en 2025 por Jangleshop. La respuesta positiva que recibió aquel primer trabajo animó a Carl a recuperar algunas composiciones que inicialmente había reservado para un posible proyecto en solitario y convertirlas en el punto de partida de este nuevo álbum.

Carl Mann vuelve a asumir buena parte del peso creativo y técnico de la grabación. Además de cantar y aportar guitarras eléctricas y acústicas, bajo, teclados y percusiones, se encarga de la producción, las mezclas y la masterización. Su experiencia en otras formaciones, especialmente en The Shop Window, se deja sentir en unas canciones donde las guitarras entrelazadas, las melodías de inspiración indie y las voces armonizadas construyen un sonido reconocible. Kat, por su parte, aporta una interpretación vocal delicada y luminosa, con armonías superpuestas que se han convertido en una de las señas de identidad del dúo.

El álbum encuentra uno de sus mayores aciertos en el equilibrio entre la aparente felicidad de la música y el trasfondo emocional de las letras. Canciones como «Spiral Back in Time», que abre el disco, combinan arreglos de sintetizadores y guitarras de aire melancólico con unas voces que evocan la atmósfera envolvente de Cocteau Twins. En el extremo opuesto, «Find Me There» avanza de manera pausada y atmosférica, mientras que «Be OK», una composición que Carl había escrito años atrás durante su estancia en Nueva Zelanda, reaparece ahora transformada en una pieza más desnuda y reposada.

El tema que da título al álbum destaca por sus guitarras brillantes, su ritmo de batería casi marcial y unas armonías vocales que aportan profundidad. También sobresalen «First Version of You», con una guitarra de doce cuerdas que despliega todo su potencial jangle-pop, y «Rhythm», otra de las canciones más dinámicas, en la que Kat escribe sobre la relación de Carl con la música y su permanente necesidad de crear melodías.

Entre las sorpresas del repertorio aparece una reinterpretación de «Supergirl», concebida inicialmente como una broma durante una conversación entre ambos y convertida después en una versión con personalidad propia, cercana al universo guitarrero de R.E.M. También hay espacio para los matices más oscuros en «Crushing Silence», donde las guitarras se envuelven en una atmósfera shoegaze de inspiración ochentera.

Pero uno de los momentos más emocionantes llega con «Daisy», una canción de base acústica en la que Kat aborda una experiencia personal especialmente dolorosa: la pérdida de un embarazo antes del nacimiento de su hijo Jack. La composición se convierte en una despedida íntima y en una manera de poner palabras a un duelo que durante años no había encontrado espacio para expresarse. Es una de las piezas más delicadas del disco y también una muestra de la capacidad del dúo para transformar vivencias difíciles en canciones que pueden conectar con otras personas.

Under the Rainbow confirma el talento de Carl y Kat Mann para construir pop de guitarras inmediato, adictivo y lleno de armonías, pero con suficiente profundidad para escapar de la simple celebración de la melodía. Un álbum que transita entre la luminosidad y la tristeza, entre el jangle-pop más contagioso y los paisajes envolventes del dream-pop, y que consolida a Shapes Like People como una de esas propuestas independientes que reivindican el poder de las buenas canciones.

P.P. REBEL "Devotee"



P.P. Rebel encuentra en la espiritualidad una nueva dimensión musical con Devotee

P.P. Rebel, el proyecto musical de la artista australiana Paris Rebel Richens, publicará Devotee el próximo 2 de octubre de 2026 a través del sello Anti Fade Records. Un álbum profundamente inspirado en la espiritualidad y el Kriya Yoga, que marca una nueva etapa creativa para una músico que lleva más de quince años explorando diferentes formas de expresión sonora.

El camino espiritual de Paris comenzó a tomar forma en 2020, tras acercarse a las enseñanzas de Paramahansa Yogananda y a su célebre libro Autobiografía de un yogui. Un año después se convirtió en discípula de Yogananda y practicante de Kriya Yoga, una antigua técnica de meditación que, según explica, transformó su manera de percibir el mundo y también su relación con la música. La incorporación de un armonio, adquirido en una tienda de muebles indios en Melbourne, fue el punto de partida de nuevas composiciones que acabarían dando forma a Devotee.

Aunque las canciones no son estrictamente cánticos espirituales, la influencia de esta tradición está presente en sus letras y planteamientos. Paris explica que llegó a sentir un bloqueo creativo al no encontrar inspiración en los asuntos cotidianos y materiales. La práctica espiritual le permitió recuperar la creatividad desde otra perspectiva, entendiendo la composición como una forma de ofrecimiento y expresión más profunda.

P.P. Rebel nació inicialmente como proyecto en solitario, con el álbum P.P. is… Peeping Piebald Past the Night!, publicado en cassette en 2019. Posteriormente se convirtió en una banda, cuya formación actual combina el armonio y la voz de Paris con las guitarras de Tristan Davies y la batería de Pascal Babare. Su música reúne referencias de las tradiciones espirituales orientales con influencias occidentales como The Incredible String Band, The Velvet Underground, Syd Barrett y Skip Spence.

Producido por Jack Crook y mezclado y masterizado por Mikey Young, Devotee apuesta por un sonido natural y honesto, en consonancia con su carácter introspectivo. La portada también refleja ese universo personal: Paris utilizó pétalos de flores recogidos de los altares de encuentros de meditación y una imagen de un loro soberbio que reinterpretó por su parecido con unas manos en posición de oración.

Con Devotee, P.P. Rebel presenta un trabajo atravesado por la espiritualidad, el amor y el optimismo, en el que la música se convierte en una vía de conexión interior y una nueva forma de entender la creación artística.

 

SR. CHINARRO "Las fuerzas y los cuerpos"



Sr. Chinarro publica Las fuerzas y los cuerpos, su vigésimo álbum

Sr. Chinarro, el proyecto musical liderado por Antonio Luque, acaba de publicar Las fuerzas y los cuerpos, un nuevo trabajo discográfico compuesto por once canciones que supone el álbum número veinte de su extensa trayectoria. Una nueva entrega que mantiene el particular universo creativo del músico sevillano, marcado por su ironía, su capacidad narrativa y unas letras que combinan humor sombrío y mirada crítica sobre la realidad.

En este disco vuelve a participar Sandra Rubio, colaboradora habitual desde el lanzamiento del sencillo «El año de la pera», que aporta coros y sintetizadores. El álbum cuenta también con la formación de músicos que acompañó a Luque en su anterior trabajo, Cal Viva. La grabación se realizó en Calmo Records, en Mijas, mientras que las mezclas y la masterización corrieron a cargo de Jaime Beltrán en los estudios La Resinera, en Granada.

Las fuerzas y los cuerpos construye su imaginario alrededor de 1999, recuperando sonidos y sensaciones asociados al cambio de siglo y a la ansiedad que acompañó la llegada del nuevo milenio. Sus canciones combinan ritmos dinámicos y melodías pegadizas con las letras características de Antonio Luque, que transitan entre reflexiones sobre el oficio de músico, referencias a la Transición española y retratos mordaces de la actualidad.

El lanzamiento llega acompañado de una gira de presentación por distintas ciudades españolas. Tras las primeras actuaciones en formato acústico y en salas, Sr. Chinarro continuará llevando el nuevo repertorio al directo en 2027, con conciertos previstos el 8 de enero en Valencia y el 9 de enero en Málaga.

 

SARAH RECORDS

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