Gato Vivomuerto, el nuevo proyecto electrónico de Alexis Schrödinger, entre los sintetizadores de los 80 y la nostalgia futurista
Alexis Schrödinger, guitarrista con 33 años de trayectoria en diferentes proyectos musicales, entre ellos Montevideo, Emmett y Santacruz, inicia una nueva aventura sonora bajo el nombre de Gato Vivomuerto. Un proyecto personal en el que recupera su pasión por los sintetizadores, la electrónica y el imaginario cultural de los años 80, transformando sus influencias en una colección de canciones con identidad propia.
El nombre artístico tiene un significado profundamente personal. Alexis convive desde hace cuatro años con un diagnóstico de mieloma múltiple, una enfermedad de la que habla abiertamente y que intenta afrontar también desde el humor. Esta nueva etapa musical nace de la necesidad de explorar otros caminos creativos y dar forma a unas composiciones que durante años habían permanecido guardadas en sus discos duros, fruto de sus grabaciones caseras.
Hace tres años decidió adentrarse de lleno en el universo electrónico y volvió a conectar de manera natural con los sonidos que marcaron su juventud: sintetizadores, ordenadores de ocho bits y la estética urbana de aquella década. Para completar el proceso y convertir las canciones en un lanzamiento, buscó el apoyo de Tero Heikkinen, del proyecto Future Ark. Ambos comenzaron a trabajar en enero de 2026, seleccionando los temas que darían forma a su primer EP.
El resultado es Viaje de animales, un trabajo que es mucho más que una exploración musical: se trata de un regalo para su hijo de seis años y también para sí mismo. Durante este año, padre e hijo han compartido dibujos inspirados en la naturaleza, una colección que el pequeño bautizó con ese mismo nombre. Alexis encontró en aquellas ilustraciones el complemento perfecto para sus canciones y una manera de construir un recuerdo compartido que permanezca en el tiempo.
Gato Vivomuerto se mueve entre lo que habitualmente se etiqueta como synthwave y electrónica de los 80, aunque Alexis prefiere definir su sonido con una referencia mucho más evocadora: «esas cosas entre Corrupción en Miami y Stranger Things». Una descripción que resume el espíritu de un proyecto sin pretensiones, nacido de la experimentación doméstica, la memoria musical y el deseo de compartir algo íntimo con los demás.






