domingo, 1 de marzo de 2026

HALF MAN HALF BISCUIT - All Asimov And No Fresh Air



Half Man Half Biscuit rinde tributo a Geoff Davies con un álbum tan brillante como irreverente

La muerte de Geoff Davies en septiembre de 2023 dejó un vacío difícil de llenar en la escena musical de Liverpool. Figura irreprimible durante décadas, Davies fue pieza clave del ecosistema independiente de la ciudad. A comienzos de los años setenta cofundó Probe Records, catalizador del punk local, donde jóvenes como Pete Burns, Julian Cope y Pete Wylie atendían tras el mostrador antes de convertirse en nombres propios. En 1981 dio un paso más con la creación de Probe Plus, sello desde el que apoyó a numerosas bandas locales, ninguna tan influyente como Half Man Half Biscuit.

El inesperado éxito indie de Back In The DHSS (1985) —grabado con un presupuesto de apenas 40 libras y con ventas que alcanzaron las 50.000 copias— abrió a la banda una carrera que jamás imaginaron, en buena medida gracias a la tenacidad de Davies para difundir su música. Tres décadas después y con quince discos más a sus espaldas, el nuevo álbum All Asimov And No Fresh Air se presenta como un homenaje tan justo como emotivo a su memoria.

Y, sin duda, habría hecho sonreír al propio Davies. El disco rebosa la ingeniosa poesía, la ficción absurda y la sátira implacable que han convertido a Nigel Blackwell en un cronista único. Su modus operandi apenas ha variado: vigilante del buen gusto y la cordura cultural, arremete contra la pomposidad, la pretensión y la mediocridad con una mezcla de humor feroz y profundo amor por el lenguaje, la sintaxis y el juego métrico.

Temas como “Possible Side Effects” parecen, en la superficie, un torrente de bilis jocosa y digresiones surrealistas —una visita lisérgica a Legoland o la oferta de cambiar una teja en el tejado de Alan Sugar—, pero en el fondo esconden una balada de ruptura teñida de desesperación. Su contrapunto se encuentra en “Don’t Get Me Wrong Yvonne”, donde un tono aparentemente ligero oculta una inquietante obsesión de tintes acosadores. En “Goodbye Sam, Hello Samaritans”, Blackwell equilibra su talento para la rima juguetona —incluida la mención a Badly Drawn Boy— con un poso de desesperanza que añade profundidad y humanidad a su sátira.

El disco demuestra que no todo es carcajada. “Birmos In The Cowshed”, construido sobre un groove nostálgico heredero del espíritu de los Sex Pistols, adopta la voz de un jubilado que se aferra a recuerdos juveniles entre bufandas de seda y tardes de fútbol. Incluso el término ‘Birmos’ —alusivo a los pantalones de talle alto popularizados en los setenta— funciona como guiño cultural.

Pero la ironía más afilada regresa en “Record Store Day”, que carga contra la mercantilización del día grande de las tiendas de discos; o en “No-One Likes A Polymath”, donde el mismísimo Isaac Asimov cultiva un huerto en North Downs hasta provocar la ira popular. Más delirante aún resulta “McCalliog And His Hens”, con un granjero y sus gallinas telépatas resolviendo crímenes para la policía de Devon.

Nada, sin embargo, prepara al oyente para la saga doom-folk “Falmouth Electrics”: un narrador recién despedido compra un muñeco de ventrílocuo, lo maquilla hasta hacerlo parecerse a Peter Murphy y lo pasea por la calle principal rumbo a HMV, donde el muñeco —incapaz de pronunciar la letra ‘B’— pregunta por discos de “Gauhaus”. El resultado es tan absurdo como brillante.

Todo esto no funcionaría sin grandes melodías. Blackwell y el bajista Neil Crossley —compañeros desde el inicio—, junto al batería Carl Henry, sostienen la energía del álbum, alternando folk ruidoso, pop alternativo insolente y baladas subversivas. En “The Bliss Of The Hereafter”, Blackwell confiesa días oscuros y una creatividad en declive, con referencias que van de Beth Tweddle a Edgar Allan Poe o George Mallory. Tampoco se libra Ben Shephard, mencionado con mordacidad desde los primeros compases del disco.

All Asimov And No Fresh Air confirma que Half Man Half Biscuit sigue siendo una anomalía necesaria: ingeniosa, incómoda y profundamente humana. Un homenaje perfecto para Geoff Davies, el hombre que creyó en ellos cuando nadie más lo hacía.

 

sábado, 28 de febrero de 2026

40 AÑOS DE C86


40 años del C86: El casete que marcó el nacimiento del auténtico indie pop

En mayo de 1986, el semanario musical británico NME (New Musical Express) lanzó por correo una cinta recopilatoria que, sin saberlo, terminaría dando nombre a un movimiento entero. Aquella casete, titulada C86, contenía 22 canciones y capturaba una instantánea vibrante de una escena emergente: guitarras cristalinas, melodías urgentes, producción austera y una ética firmemente independiente. Cuatro décadas después, el C86 no solo se recuerda como una compilación influyente, sino como el punto de inflexión que definió los orígenes del auténtico indie pop.

Una escena en ebullición

El Reino Unido de mediados de los ochenta vivía una efervescencia musical marcada por sellos pequeños, estudios modestos y una voluntad de romper con los excesos del mainstream. El C86 cristalizó ese espíritu DIY (hazlo tú mismo) y lo convirtió en bandera. Las bandas incluidas compartían un enfoque común: canciones breves, directas, con guitarras jangly —herederas de los sesenta pero filtradas por la urgencia post-punk— y letras que oscilaban entre la ironía cotidiana y la sensibilidad romántica.

Aunque algunos críticos desestimaron el sonido como ingenuo o amateur, para muchos fue una bocanada de aire fresco. El C86 dio cohesión y nombre a una constelación de grupos que hasta entonces orbitaban sin etiqueta clara. A partir de ahí, “C86” dejó de ser solo el título de una cinta para convertirse en un estilo reconocible y, con el tiempo, en un género.

Del casete al canon

El éxito de la compilación fue tal que, seis meses después, el influyente sello Rough Trade Records publicó una versión en vinilo, consolidando su estatus de fenómeno cultural. Dos décadas más tarde, en 2006, el músico y periodista Bob Stanley —miembro de Saint Etienne— conmemoró el 20º aniversario con CD86, una recopilación doble de 48 canciones editada por Sanctuary Records. Aunque solo tres temas del casete original se incluyeron en esta edición, quince de las bandas originales aparecieron con otras canciones, ampliando el mapa sonoro del movimiento.

En 2014, Cherry Red Records lanzó NME C86: Deluxe 3-CD Edition, que reunía los 22 temas originales junto a 50 canciones adicionales vinculadas a la escena, acompañadas de un extenso libreto de 11.500 palabras escrito por el ex periodista de NME Neil Taylor. La reedición confirmó lo que muchos ya sabían: el C86 no fue una moda pasajera, sino el germen de una tradición que sigue viva.

Más recientemente, en agosto de 2022, el escritor Nigel Trassell publicó Whatever Happened To The C86 Kids?, un libro que revisita el legado humano y musical de aquella generación de bandas y seguidores.

Un legado que perdura

Entre los nombres asociados al espíritu C86 destaca Half Man Half Biscuit, cuya ironía mordaz y apego a la cultura popular británica encajan perfectamente en la estética del movimiento. Su canción “All I Want For Xmas Is Christmas Is A Dukla Prague Away Kit”, incluida como pista 12 del segundo disco de CD86, ejemplifica esa mezcla de humor, guitarras nerviosas y sensibilidad outsider que caracterizó a la escena. El grupo, además, sigue activo y publicó en 2025 su decimosexto álbum de estudio, All Asimov and No Fresh Air, prueba de que la llama del C86 aún arde.

A 40 años de su publicación, el C86 se celebra no solo como una recopilación histórica, sino como el acta fundacional del indie pop tal como lo entendemos hoy. Su influencia puede rastrearse en innumerables bandas posteriores que adoptaron la ética independiente, la estética minimalista y la centralidad de la melodía.

Lo que comenzó como una simple cinta enviada por correo terminó redefiniendo el curso de la música alternativa. El C86 demostró que no hacían falta grandes presupuestos ni estudios lujosos para crear canciones memorables: bastaban una guitarra, una idea clara y la convicción de que otra forma de hacer música era posible. Cuarenta años después, esa convicción sigue inspirando a nuevas generaciones. 

C86: la cinta que redefinió el indie británico

En la primavera de 1986, el semanario musical británico NME (New Musical Express) publicó una recopilación que terminaría marcando un antes y un después en la historia del pop independiente: C86. Lo que comenzó como un cassette promocional enviado por correo a sus lectores se convirtió en un manifiesto generacional y en la piedra angular de lo que hoy entendemos como indie pop.

Más que una simple selección de canciones, C86 fue un documento sociocultural. Capturó el instante preciso en el que una escena subterránea, dispersa y todavía sin etiqueta clara, encontró un nombre y una identidad compartida.

El nacimiento de C86

El 3 de mayo de 1986, el NME anunció que la siguiente entrega de su popular serie de cintas sería una compilación dedicada a bandas independientes. Con número de catálogo NME 022 y bajo el llamativo teaser “Cool In The Spool”, la publicación presentó en página completa algunos de los grupos que formarían parte del proyecto.

Entre los nombres adelantados figuraban:

  • The Bodines

  • The Soup Dragons

  • Shop Assistants

  • Half Man Half Biscuit

  • We've Got a Fuzzbox and We're Gonna Use It!!

  • Stump

El NME aseguraba que la mayoría de las canciones serían exclusivas y que algunos de los grupos aparecerían por primera vez ante el gran público. La promesa era ambiciosa: una de las mejores recopilaciones del año.

Cómo se eligieron las bandas

La selección no respondió a un plan académico ni a una voluntad de definir un género. Fue el resultado de una reunión entre el editor de proyectos especiales Roy Carr, el periodista Adrian Thrills y otros colaboradores del NME.

Se manejaron dos categorías iniciales:

Definitivos:

  • The Wedding Present

  • Primal Scream

  • The Mighty Lemon Drops

  • Big Flame

  • Miaow

  • The June Brides (que finalmente declinó participar)

Maybes: bandas propuestas por distintos redactores que completaron el abanico final.

Cuando la cinta comenzó a llegar a los buzones, el listado había crecido hasta las 22 canciones, divididas en dos caras. El resultado fue heterogéneo: convivían el jangle pop luminoso, la urgencia punk heredada y momentos más ruidosos y experimentales.

El objetivo nunca fue crear “la biblia del indie”, sino capturar una fotografía sonora del momento. Paradójicamente, esa espontaneidad terminó definiendo una estética.

El contexto: del punk al regreso a lo esencial

Para entender C86 hay que retroceder algunos años. El punk había sacudido el Reino Unido a finales de los setenta, dando paso al post-punk y a una década de transformaciones estilísticas. El New Pop —representado por artistas como Frankie Goes to Hollywood o Culture Club— llevó la energía rebelde al terreno del éxito comercial.

En paralelo, el movimiento New Romantic, con figuras como Spandau Ballet y Visage, apostó por la sofisticación estética y el glamour de clubes como el Camden Palace.

Sin embargo, el clima social bajo el gobierno de Margaret Thatcher, marcado por crisis económica y tensión política, impulsó a muchos jóvenes músicos a volver a lo básico: guitarras, canciones directas, pequeños sellos y ética DIY. Frente al exceso, la sencillez; frente al artificio, la honestidad.

Los clubes como incubadoras

El C86 no surgió en el vacío. Fue el reflejo de una red de espacios underground que funcionaban como laboratorios creativos.

En Londres, locales como The Living Room o el Pindar of Wakefield acogían conciertos íntimos de bandas emergentes. En el Cellar Bar del Thames Polytechnic, durante 1984-85, pasaron nombres fundamentales como The Jesus and Mary Chain o Sonic Youth, conectando la escena británica con corrientes más abrasivas.

En otras ciudades, clubes como The Leadmill (Sheffield), el Buzz Club (Aldershot) o el Wilde Club (Manchester) consolidaron una red que permitía a grupos de distintas regiones compartir público, ideas y sonido.

Fanzines y cultura DIY

Antes de internet, el indie se propagaba en sobres y fotocopias. Fanzines como Stick It In Your Ear o Juniper Beri Beri difundían reseñas, entrevistas y fechas de conciertos. Las cintas de casete —baratas y fáciles de duplicar— circulaban entre fans y sellos diminutos.

Bandas como The Pastels o Marine Girls editaron grabaciones caseras que hoy son piezas de culto. La precariedad técnica no era un obstáculo, sino parte de la identidad.

C86 cristalizó esa red invisible y la proyectó a escala nacional.

Impacto y legado

El éxito de la cinta llevó a que seis meses después el sello Rough Trade Records publicara una versión en vinilo. Décadas más tarde, reediciones ampliadas y recopilaciones retrospectivas confirmarían su estatus mítico.

El debate sobre su significado continúa. ¿Definió un género o simplemente reflejó una escena diversa? Para algunos, C86 es sinónimo de jangle pop melódico; para otros, también incluyó propuestas más ásperas y experimentales.

Lo que resulta indiscutible es su influencia. Grupos posteriores como Arctic Monkeys, Manic Street Preachers o Camera Obscura han reconocido la deuda con aquella explosión creativa de mediados de los ochenta.

Una instantánea que se volvió historia

C86 no fue concebido como manifiesto, pero terminó siéndolo. No nació para definir un género, pero lo bautizó. Y no pretendía ser eterno, pero 40 años después sigue generando reediciones, libros, debates y celebraciones.

Más que un casete, C86 fue un espejo cultural: el reflejo de una juventud que, en tiempos de incertidumbre, encontró en la guitarra eléctrica y en la ética independiente una forma de expresión propia. Su eco aún resuena en cada banda que elige grabar con pocos medios, confiar en la melodía y apostar por la independencia creativa.



 

martes, 24 de febrero de 2026

RACHEL LOVE "Picture in mind"



Rachel Love anuncia dos lanzamientos en 2026 y consolida su renacer creativo

La cantante, compositora y multiinstrumentista inglesa Rachel Love vuelve a situarse en el centro de la conversación musical con el anuncio de dos nuevos lanzamientos para 2026, reafirmando una trayectoria que comenzó a finales de los años 70 y que hoy vive un momento de renovada inspiración.

Love inició su carrera como guitarrista y vocalista en la legendaria Dolly Mixture, trío formado por tres amigas adolescentes que desafiaron prácticamente todos los clichés del rock con su pop DIY luminoso y enérgico. Aunque en aquel entonces términos como post-punk o indiepop aún no estaban en circulación, la influencia de Dolly Mixture resulta hoy innegable en el ADN de ambos movimientos. La banda estuvo vinculada al sello Respond, impulsado por Paul Weller, y contó con el apoyo de figuras clave como The Undertones y el influyente locutor John Peel.

Tras la disolución del grupo en 1984, Rachel continuó escribiendo y tocando música en distintos proyectos, aunque no fue hasta 2021 cuando publicó su primer trabajo en solitario bajo su propio nombre: Picture In Mind. El álbum, coproducido junto a su fallecido esposo Steve Lovell (conocido por su trabajo con Blur y Julian Cope), ofrecía un pop exuberante y soñador que se mueve con naturalidad entre el sunshine pop sesentero y ecos más contemporáneos cercanos a Saint Etienne o Broadcast. Canciones como “Primrose Hill”, “Wandlebury” y “Borrowed Time” destacan por su delicadeza melódica y la calidez de una producción minimalista, pero nunca austera.

En 2024 llegó Lyra, un disco escrito y grabado mientras procesaba la pérdida de Lovell. En él participaron sus hijos David y Syd —con David también en labores de coproducción— aportando un carácter íntimo y familiar al proyecto. Musicalmente coherente con su debut, Lyra profundiza en un pop de raíz folk, atmosférico y elegante, donde piezas como “Without You”, “Fly Me Away” y “April Love” se convierten en emotivas composiciones de chamber pop dedicadas al amor, la ausencia y los lazos familiares.

Ambos trabajos, editados inicialmente en CD en tiradas limitadas, tendrán en 2026 una nueva vida internacional: Picture In Mind verá la luz por primera vez en vinilo —en una cuidada edición en color naranja— además de una reedición en CD, mientras que Lyra se publicará en vinilo amarillo y también en formato CD reempaquetado, ampliando así su disponibilidad mundial.

Paralelamente a estos lanzamientos, Rachel Love mantiene una intensa actividad en directo, actuando junto a la banda de su hijo, Telecom, y con su nuevo proyecto Railcard, en el que comparte escenario con Ian Button y Peter Momtchiloff.

Con estos nuevos lanzamientos y su constante presencia sobre los escenarios, Rachel Love confirma que su legado no solo pertenece al pasado mítico de Dolly Mixture, sino que sigue escribiéndose con sensibilidad, honestidad y una inquebrantable vocación pop.

BANDCAMP 

miércoles, 18 de febrero de 2026

ROCKET RULES "Dearden´s Number"



Rocket Rules debuta con Dearden’s Number: shoegaze melódico desde Australia

El dúo australiano Rocket Rules presenta Dearden’s Number, su primer álbum de larga duración, una colección de ocho canciones originales donde el shoegaze apuesta más por la emoción que por la niebla sonora.

Detrás del proyecto se encuentran el compositor Baxter Barnham, encargado de todos los instrumentos y coros, y Rachael Lam, cuya voz principal aporta una delicadeza luminosa que contrasta con las capas de distorsión. Juntos han dado forma a un disco que combina sensibilidad pop y densidad atmosférica con notable equilibrio.

Las ocho canciones fueron grabadas en su propio hogar en South Yarra, Australia, un entorno doméstico que, lejos de limitar el resultado, parece haber estimulado una creatividad fértil en brumas dream pop y fuzz shoegaze. El álbum despliega guitarras jangly, electrónica en capas, voces reverberantes y melodías elegantes que envuelven al oyente en una experiencia hipnótica y absorbente.

En Dearden’s Number, Rocket Rules demuestran que el shoegaze contemporáneo no necesita esconderse tras la saturación permanente: aquí la textura sirve a la canción, y la emoción guía el pulso. Un debut colorido y cautivador que sitúa al dúo como una nueva referencia dentro del indie pop atmosférico australiano.

BANDCAMP

 

Touch Girl Apple Blossom "Graceful"



Touch Girl Apple Blossom: el nuevo latido jangle de Austin 

Desde Austin, Texas, el cuarteto Touch Girl Apple Blossom nunca ha tenido miedo de llevar el corazón en la manga. Y quizá haya algo en su propio nombre que hacía inevitable su aterrizaje en K Records, el legendario sello que ayudó a definir el indie pop más vibrante y sentimental de los años 80 y 90.

Diez canciones a 33 revoluciones por minuto. Así se presenta Graceful, su álbum de debut, que verá la luz en mayo a través de Perennial, subsello de K Records. La banda se suma así a la reciente ola de resurgimiento del indie pop jangly y ligeramente punk que el propio sello ayudó a sembrar décadas atrás.

Como adelanto ya podemos escuchar “The Springtime Reminds Me Of…”, un single irresistiblemente pegadizo y cargado de riffs que equilibra lo sentimental con lo existencial. Entre guitarras brillantes y urgentes, la canción juega con la contradicción entre la llamada vitalista de la primavera y el deseo de refugiarse puertas adentro:
“We’re falling, bird calling / Reminder that you’re alive / Sun shining, it’s biting / I want to stay inside / But I must go.”
Un estribillo que encapsula esa mezcla de impulso y duda que define el carácter del grupo.

Graceful fue grabado en Austin por Max Deems en cinta de una pulgada, apostando por un sonido cálido y orgánico, y posteriormente masterizado por Amy Dragon. El resultado promete una colección de canciones directas y luminosas, con esa tensión entre vulnerabilidad y energía que convierte lo íntimo en algo compartido.

Además, la banda acompañará el lanzamiento con una gira en marzo junto a Good Flying Birds, llevando esta nueva ola de indie pop a los escenarios y confirmando que la llama del underground sigue ardiendo con fuerza.

Con Graceful, Touch Girl Apple Blossom no solo encuentran su lugar natural en el catálogo de K Records: también se posicionan como una de las propuestas más frescas de la nueva generación jangly. Primavera, guitarras y corazón abierto. La fórmula sigue funcionando. 


COUP DUR "The English Want … Coup Dur"



Coup Dur: el Yé-yé revive desde Bruselas con acento indie

El Pop Underground Internacional sigue muy vivo y tiene nueva base de operaciones en Precious Recordings of London. El sello británico suma a su escudería a Coup Dur, un trío belga-francés con querencia por el Yé-yé que nació, como tantas buenas historias recientes, después de internet.

Formadas a finales de 2025 y con base entre Bruselas, Estrasburgo y Amberes, Coup Dur lo integran Avril De Broucker(Lavomatic) a la guitarra, Clémence D'Hulst (Fake Empire) al bajo y César Laloux (Ada Oda) a la batería. Juntas dan forma a un repertorio de canciones en francés chispeantes y delicadas, atravesadas por un romanticismo ligeramente ácido y pequeños zarpazos de garage rock.

En tiempos de doomscrolling, citas fallidas con ególatras, gimnasios low-cost y másteres online para convertirse en emprendedor en serie, Coup Dur propone volver a bailar el twist. Su aproximación indie a un género icónico de los sesenta conecta directamente con el legado de France Gall, que sin duda sonreiría ante esta reinterpretación fresca y juguetona del espíritu Yé-yé.

Su single digital de debut, “Mon Amie”, adelanta el contenido de The English Want … Coup Dur, un EP en formato vinilo de diez pulgadas —o mini-álbum, si se prefiere— previsto para mayo. La canción, centrada en la fantasía de una ruptura amistosa, retrata con precisión el pulso pop desenfadado del grupo: melodías inmediatas, ironía suave y una energía que invita al movimiento.

El EP, compuesto por ocho canciones escritas entre febrero y abril de 2025, fue grabado y mezclado en apenas dos días en Amberes por Rafael Valles Hilario, también conocido como “Tuff Guac”. El resultado es un trabajo urgente y vibrante, que captura la espontaneidad del trío sin sacrificar gancho melódico.

El título del disco refleja la mezcla de diversión y asombro de la banda al ver su primera referencia editada por un sello inglés. The English Want … Coup Dur juega con esa sorpresa transnacional y lanza una afirmación implícita: sí, los ingleses quieren a Coup Dur. Y muy pronto, tú también.







 

LOVE BURNS "Beatnik Moms"



El músico neoyorquino Phil Sutton vuelve a la carga con su proyecto en solitario Love, Burns, una de las debilidades confesables de nuestro programa de radio La Merienda. Tras el celebrado single en vinilo de 7 pulgadas “Dear Carol”, grabado junto a Rachel Evans —histórica integrante de Comet Gain— y que supuso la primera colaboración entre ambos pese a sus largas trayectorias paralelas, Sutton presenta ahora un lanzamiento especial y limitado en el tiempo.

Desde el 13 de febrero de 2026 y solo durante una semana, Love, Burns pone a disposición de sus seguidores Beatnik Moms, un trabajo que reúne dos canciones inéditas completamente producidas, dos demos acústicas y tres versionesque amplían el universo sonoro del artista. Una entrega que funciona casi como un cuaderno abierto: canciones terminadas conviven con tomas íntimas y relecturas que revelan influencias y complicidades.

El lanzamiento cuenta con la habitual y sólida nómina de colaboradores de Sutton: Kyle Forester (conocido por su trabajo en Woods, Purple Mountains, Crystal Stilts y The Ladybug Transistor), Ben Phillipson (también miembro de Comet Gain), Jason Corace de A Boy Named Thor, y el baterista de sesión Hampus Ohman-Frolund.

Como novedad destacada, la cantante noruega Elin Grimstad, integrante de Je Suis Animal, participa en uno de los temas a dúo, aportando un contrapunto vocal delicado y envolvente.

Las baterías fueron registradas por Gary Olson, mientras que el resto de instrumentos fueron grabados por los propios músicos. La mezcla y masterización corren a cargo del propio Sutton, reforzando el carácter personal y artesanal del proyecto.

Love, Burns es el proyecto en solitario de Phil Sutton, también miembro de Pale Lights y Cinema Red and Blue, y anteriormente parte de Comet Gain, Velocette, The Projects, Kicker y The Soft City. Sutton reside en Sunset Park, Brooklyn, Nueva York —“hogar de los éxitos”, como suele bromear— y edita sus trabajos a través de los sellos Kleine Untergrund Schallplatten, con base en Augsburgo (Alemania), y Jigsaw Records, desde Oakland, California.

Con Beatnik Moms, Love, Burns reafirma su querencia por el pop independiente de raíz clásica, las melodías cristalinas y la camaradería musical transatlántica. Una oportunidad efímera —apenas siete días— para sumergirse en nuevas canciones que, como ya es habitual en Sutton, destilan honestidad, sensibilidad y un profundo amor por la tradición pop.

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HALF MAN HALF BISCUIT - All Asimov And No Fresh Air

Half Man Half Biscuit rinde tributo a Geoff Davies con un álbum tan brillante como irreverente La muerte de   Geoff Davies   en septiembre d...