The Would-Be-Goods regresan con Tears Before Bedtime: un deslumbrante recorrido por el pop
Tears Before Bedtime es el deslumbrante nuevo álbum de The Would-be-goods, la banda liderada por Jessica Griffin, una de las voces más singulares y elegantes del pop independiente británico. Desde su debut de culto The Camera Loves Me (1988) para el mítico sello él Records, Griffin y su troupe de aventureros musicales han construido una obra inimitable, siempre fiel al pop de guitarras pero abierta a terrenos tan diversos como el glam rock, el tango, la chanson francesa o el garage pop. Su sonido, como su perspectiva, sigue siendo único y atemporal.
En Tears Before Bedtime, las canciones equilibran fragilidad y fuerza, con melodías pop impecables interpretadas con la voz preciosa, peculiar e inconfundible de Jessica Griffin. Sus letras, inteligentes y cargadas de ironía, nostalgia y humor, convierten cada pieza en un pequeño relato. Escuchar un álbum de The Would-be-goods es como pasear por una galería de retratos, donde cada lienzo revela un mundo.
El disco nos transporta a escenarios tan dispares como la París de la belle époque, un café motero en el Londres de los sesenta, una orilla en la Grecia antigua o el dormitorio adolescente de los años 70. En este viaje, la inocencia cede su lugar a la experiencia, la fantasía coquetea con el peligro y el pop se convierte en narración.
Entre los momentos destacados del disco:
“The Gallopers” evoca un carrusel de los años 50 donde, entre las luces de feria, acecha una inquietante sensación de amenaza.
“Dr Love” presenta a un personaje tan seductor como siniestro, que promete el cielo y acaba arrastrándonos al infierno, en un último baile en un sótano soul lleno de humo.
“Tears for Leda” reinterpreta un mito griego en clave garage, donde una ninfa se enfrenta a un dios disfrazado.
“The Rose Tattoo” narra una historia de amor condenado en un sofocante estado sureño estadounidense.
“Don’t Come Crying To Me” incendia a un examante entre trompetas de Bollywood y guitarras electrizantes.
“Madame X” muestra a un retratista furioso ante la superficialidad de una joven socialité.
El álbum se despide con “The Moon Doesn’t Mind”, una nana jazzística dulce y luminosa.
Una formación de lujo para el álbum más rico de su carrera
Grabado en Londres, el disco reúne a una alineación estelar:
Jessica Griffin – voz y guitarra
Peter Momtchiloff (Heavenly, Talulah Gosh) – guitarra
Debbie Greensmith (Thee Headcoatees, entre otros) – batería
Andy Warren (The Monochrome Set, Adam and the Ants) – bajo
A ellos se suman músicos invitados que aportan órgano, piano, vibráfono, violonchelo, trompeta y flauta, creando el sonido más exuberante y detallista que The Would-be-goods han presentado hasta la fecha.
En los últimos meses, la banda ha adelantado algunas de estas canciones en conciertos en Inglaterra, Escocia, Francia y España, confirmando que Tears Before Bedtime es un álbum llamado a convertirse en una nueva pieza clave dentro de su ya admirada trayectoria.


No hay comentarios:
Publicar un comentario